La cadera funciona como una bisagra formada por la cabeza del fémur (la parte redonda del hueso de la pierna) y el acetábulo (una cavidad en la pelvis). Cuando esa unión se daña, ya sea por una fractura, por desgaste de los años o por enfermedades, aparecen dolor, rigidez y limitaciones de movimiento. Aparece entonces la necesidad de plantear un reemplazo de caderas.
¿Qué es un reemplazo de cadera?
El reemplazo de cadera, también conocido como artroplastia de cadera, es una cirugía mediante la cual la articulación de la cadera dañada se sustituye por una prótesis. El reemplazo busca devolver movilidad, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida, permitiendo que la persona vuelva a caminar, moverse y realizar actividades cotidianas con mayor independencia.

¿Quiénes deberían someterse a un reemplazo de cadera?
Esta cirugía se indica en diferentes situaciones, siempre que otros tratamientos ya no den resultado.
- En el caso de fracturas de cadera graves, que no se pueden reparar únicamente con tornillos, clavos o placas.
- En quienes sufren artrosis avanzada, que provoca dolor constante y limita incluso tareas simples como caminar, agacharse o descansar.
- En pacientes con artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias que deterioran la articulación.
- Cuando aparece una necrosis avascular, es decir, cuando la cabeza del fémur deja de recibir sangre suficiente y se destruye lentamente.
- En aquellas personas que viven con dolor crónico, rigidez intensa y pérdida de movilidad que les impide desenvolverse en su día a día.
Aunque suele realizarse en adultos mayores, no se trata solo de una cuestión de edad: también se indica en personas jóvenes si el daño en la cadera es severo y no existe otra alternativa.
¿Qué implica una cirugía de reemplazo de cadera?
La cirugía puede ser de dos tipos:
Reemplazo total de cadera
En este procedimiento, se cambia tanto la cabeza del fémur como la cavidad de la pelvis por componentes artificiales conocidos como prótesis. Diversas estudios han demostrado que el reemplazo total de cadera ofrece mayores beneficios y se asocia con mejores resultados a largo plazo, especialmente en adultos que gozan de buena salud y mantienen una vida independiente.

Reemplazo parcial (o hemiartroplastia)
Cuando el reemplazo de cadera es parcial, únicamente se reemplaza la cabeza del fémur por una prótesis. Este tipo de cirugía es la más habitual en casos de fractura en personas mayores. También puede ser una opción indicada para adultos que presentan otras afecciones, así como para quienes ya no llevan una vida totalmente independiente.
El tiempo quirúrgico suele ser de una a tres horas. Se realiza bajo anestesia regional (de cintura hacia abajo) o general. Durante la intervención, el cirujano retira las partes dañadas del hueso y el cartílago y coloca la prótesis en su lugar, fijándola con cemento quirúrgico o dejándola lista para que el hueso crezca y se adhiera directamente a ella.
Tipos de prótesis de cadera
No todas las prótesis son iguales. La elección depende de factores como la edad, la calidad del hueso, el nivel de actividad y la expectativa de vida del paciente.
Prótesis cementadas
Se fijan al hueso con cemento quirúrgico. Su ventaja es que brindan una fijación inmediata, por lo que suelen recomendarse en adultos mayores que necesitan una recuperación más rápida.
Prótesis no cementadas
Están recubiertas por una superficie especial que permite al hueso crecer y adaptarse a la prótesis. Son más indicadas en personas jóvenes o activas, porque requieren huesos fuertes y saludables para una buena integración.
Prótesis híbridas
Combinan los dos sistemas anteriores, por ejemplo, con una parte cementada y otra no cementada.
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Materiales de las prótesis de cadera
Una prótesis de cadera está formada por los siguientes componentes:

- Vástago, que siempre es metálico. Puede ser de titanio, acero inoxidable (poco utilizada) o una aleación de Cromo-Cobalto
- Cabeza, puede ser metálica (Cromo-Cobalto) o cerámica
- Inserto, puede ser de polímero (polietileno) o cerámica
- Componente acetabular del mismo material que el vástago, siempre metálico (acero inoxidable, titanio o aleación de Cromo-Cobalto)
La elección de los materiales se hace en función de la edad, el peso, el estilo de vida y las necesidades específicas de cada paciente.
¿Qué esperar después de la cirugía?
Al finalizar la operación, es normal sentir molestias, pero el dolor se mantiene bajo control con analgésicos e incluso con anestesia regional prolongada. Generalmente, la hospitalización dura entre tres y siete días, dependiendo de la evolución.
Un aspecto clave es la movilización temprana. En la mayoría de los casos, el paciente comienza a moverse el mismo día o al día siguiente de la cirugía, con

ayuda de un fisioterapeuta y apoyándose en un andador o bastones. Esto no solo favorece la recuperación, sino que también previene complicaciones.
Además, se colocan vendajes o drenajes en la zona operada, se administran anticoagulantes y se indican medias de compresión para evitar coágulos. También se recomienda realizar ejercicios respiratorios para mantener una buena oxigenación.
¿Cuánto puede durar la recuperación?
El tiempo de recuperación varía mucho entre una persona y otra, dependiendo de la edad, del estado físico previo y del tipo de cirugía realizada.
Fase hospitalaria
Durante la fase hospitalaria, que suele extenderse entre tres y siete días, el paciente recibe cuidados intensivos de enfermería y rehabilitación inicial.
Primeras seis semanas
Se utilizan muletas, andador o bastón. La prioridad es recuperar la movilidad y aprender a moverse de manera segura, evitando posiciones que puedan desplazar la prótesis.
Entre los tres y seis meses
En este lapso, la mayoría de los pacientes ya pueden caminar sin ayudas, aunque todavía se trabaja en la fuerza muscular y la estabilidad.
Recuperación total
Esta puede tardar hasta un año, especialmente para recuperar por completo la fuerza, el equilibrio y la confianza al moverse.
La importancia de la rehabilitación
La rehabilitación es la base del éxito después de un reemplazo de cadera. Empieza en el hospital y continúa en el hogar o en centros especializados. El objetivo es recuperar la movilidad, evitar la rigidez y fortalecer los músculos que sostienen la cadera.
Incluye:
- Ejercicios suaves de movilidad articular.
- Rutinas de fortalecimiento para glúteos, muslos y zona abdominal.
- Entrenamiento de la marcha, primero con ayuda técnica y luego sin ella.

- Educación sobre cómo sentarse, levantarse, dormir o agacharse de manera segura para no dañar la prótesis.
- Consejos de prevención de caídas, fundamentales para proteger la nueva cadera.
Ejercicios recomendados luego de una operación de caderas
Los ejercicios deben ser siempre guiados por un profesional, pero existen algunos básicos que forman parte de la mayoría de los programas de recuperación:
- Movimientos de tobillo hacia arriba y abajo para estimular la circulación.
- Contracciones de glúteos mientras se está recostado, para mantener la fuerza muscular.
- Ejercicios de abducción (abrir la pierna hacia un costado), sin exceder el rango seguro de movimiento.
- Elevaciones de pierna recta en la cama, sin peso adicional.
- Caminatas progresivas, empezando con apoyo en bastón o andador y aumentando la distancia poco a poco.
Con el tiempo se incorporan ejercicios de equilibrio, estiramientos suaves y actividades de bajo impacto, como bicicleta fija o natación, que ayudan a mejorar la resistencia sin forzar la prótesis.
Antes de realizar cualquier ejercicio de rehabilitación, es esencial consultar a un fisioterapeuta o profesional de la salud, quien indicará los movimientos adecuados. No se recomienda ejercitarse sin su autorización y supervisión.
Posibles complicaciones de la cirugía
Si bien el reemplazo de cadera tiene un alto porcentaje de éxito, como toda cirugía implica riesgos:
- Luxación de la prótesis, cuando la cabeza femoral se sale de su lugar.
- Infecciones, ya sea en la herida quirúrgica o en la prótesis.
- Trombosis venosa profunda o embolia pulmonar, debido a la formación de coágulos.
- Lesiones nerviosas o vasculares durante la intervención, aunque son poco frecuentes.
- Diferencia de longitud entre una pierna y otra después de la cirugía.
- Aflojamiento o desgaste de la prótesis con el paso de los años, lo que en algunos casos puede requerir una nueva operación de revisión.
En conclusión
El reemplazo de cadera es una intervención que transforma la vida de las personas que sufren dolor, rigidez o fracturas severas. Si bien requiere paciencia, cuidados y compromiso con la rehabilitación, los resultados suelen ser muy positivos: se recupera movilidad, independencia y calidad de vida.
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