Neumonía en adultos mayores problemas respiratorios
La neumonía es una de las enfermedades respiratorias más comunes y riesgosas. Entienda los síntomas, cómo prevenirla y cómo curarla.
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La neumonía es una de las enfermedades respiratorias más comunes y riesgosas. Entienda los síntomas, cómo prevenirla y cómo curarla.

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Neumonía en personas mayores. ¿Qué es lo que hay que saber?

Contenido

Las enfermedades respiratorias pueden generar complicaciones en todas las edades, como nos enseñó la reciente pandemia por COVID (2020-2022). En las personas adultas y mayores estas complicaciones pueden empeorar, sobre todo si se tienen condiciones preexistentes, discapacidades o se está inmuno-deprimido.

Neumonia en el adulto mayor

Junto con la gripe, la neumonía es una de las más riesgosas. El grupo de riesgo de la neumonía en países desarrollados son las personas mayores de 65 años, ya que más del 40% requieren de hospitalización. Esta patología ocupa el tercer puesto en el ranking de causas de mortalidad en adultos por lo que no se debe subestimar.

Es la sexta causa de muerte en personas mayores internadas, según un estudio de la Universidad de Barcelona en la Revista Española de Geriatría y Gerontología. Para concientizar sobre esta enfermedad y la necesidad de cuidados se estableció el 12 de Noviembre como Día Mundial de la Neumonía.

¿Qué es la neumonía?

La Neumonía es una enfermedad respiratoria que afecta a los pulmones: específicamente es una inflamación aguda producida por una infección de los alveolares. Se caracteriza por la multiplicación de microorganismos o virus en el interior de los alvéolos, lo que provoca una infección en los pulmones que puede llegar a otros órganos del aparato respiratorio.

neumonia - inflamación aguda producida por una infección de los alveolares

Cuando los mecanismos de defensa del cuerpo luchan por combatir la infección, los alvéolos se inflaman y se llenan de fluidos haciendo la respiración más difícil, dolorosa y puede llevar hasta la muerte.

Las neumonías provocan  más ingresos hospitalarios en población adulta mayor que en otras franjas de edad.

Existen dos tipos de neumonías, la neumonía típica y la neumonía atípica

  • La Neumonía Típica: Es la más habitual entre la población y tiene síntomas más severos.
  • La Neumonía Atípica: Se da en población adulta –sobre todo mayores-, y es normalmente causada por una bacteria diferente y con síntomas más leves

Para saber diferenciar ambas, así como diagnosticar que se trata de neumonía y no de otras afecciones respiratorias, se debe realizar consulta médica.

Bronconeumonía, neumonía por Covid y otras formas de neumonía

Bronconeumonía

Cuando la infección se expande a los bronquios.

Neumonía por COVID

Cuando es el virus del COVID el que provoca la inflamación de los alvéolos y se expande al resto del aparato respiratorio. Fue muy común durante la reciente pandemia.

Neumonía Bilateral

Cuando la infección e inflamación se expanden a ambos pulmones.

Neumonía Silenciosa

Cuando no hay síntomas visibles, pero la inflamación avanza y se reduce la cantidad de oxígeno a la sangre provocando fallas en otros órganos y sistemas, pudiendo llevar a la demencia.

Neumonía por Hongos o Parásitos

En donde el agente causante no es un virus o bacteria.

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Formas de contagio de la neumonía

La neumonía no es contagiosa en si misma, aunque -como cualquier enfermedad infecciosa-, si se trata de una neumonía bacteriana o viral, puede transmitirse si se entra en contacto directo con los líquidos que el enfermo expulsa por la nariz o por la boca. No obstante, no es fácil contagiarse y la gran mayoría de la gente que trata a un enfermo de neumonía no se contagia.

Podemos decir que es una enfermedad transmisible más que contagiosa, ya que no es la persona infectada la que contagia directamente.

Cuál es el riesgo de la neumonía en las personas mayores

El toser es uno de los mecanismos de defensa que evita la llegada de agentes patógenos e infecciosos a los pulmones. Cuando estas defensas se encuentran debilitadas, la entrada se les hace más fácil y se producen infecciones.

Enfermedades crónicas, consumo de tabaco y otras condiciones que pueden afectar los mecanismos de defensar en las personas mayores de 65 años.

  • Enfermedades crónicas, como Diabetes, cardiopatías, enfermedades del aparato circulatorio, cáncer, VIH-SIDA, enfermedades renales, Lupus, artritis-artrosis o enfermedades pulmonares.
  • Consumo de tabaco, alcohol o polifarmacia.
  • Desnutrición, mal-nutrición u obesidad.
  • Falta de higiene oral y dental.
  • Demencia u otras condiciones psíquicas o neurológicas.
  • Bajo nivel de inmunidad, debido a condiciones de salud o a tratamientos inmunosupresores (quimioterapia, diálisis, corticoides).
  • Residentes en centros de enfermos crónicos u hogares de larga estadía, ya que facilita el contagio.
  • Haber tenido recientemente traumatismos u operaciones.

La neumonía y el desencadenamiento de las demencias en personas mayores. Cómo detectarlas

   Según un estudio (citado en Cuideo), se ha asociado la Neumonía con el desencadenamiento de demencias, sobre todo Alzheimer, en personas mayores. Para poder diagnosticar demencia, la persona mayor con neumonía debe tener al menos dos de estos síntomas:

  • Pérdidas de memoria a corto plazo.
  • Delirios. 
  • Problemas de comunicación y lenguaje.
  • Problemas de concentración y atención.
  • Confusión o Síndrome Confusional.
  • Afectación del razonamiento y el juicio.
  • Desorientación espacio-temporal.
  • Percepción Visual alterada.

Estos síntomas deben tenerse en cuenta y, de ser necesario, consultar a un neurólogo o psiquiatra.

Hay que tener en cuenta que la neumonía en personas mayores aumenta 10 veces el riesgo de hospitalización por enfermedades cardiovasculares en los 30 días posteriores a la infección. También puede empeorar otras condiciones preexistentes.

Cómo se detecta y cuáles son los síntomas de la neumonía

Para diferenciar la neumonía de otras afecciones respiratorias se debe consultar a un profesional especializado (neumonólogo, infectólogo) que realizará los estudios correspondientes:

  • Radiografías o Tomografía Axial Computada (TAC).
  • Estudios de Gasometría Arterial, Broncoscopios o de Torax.
  • Medición de ritmo cardíaco y respiratorio.
  • Hisopados para el cultivo de esputos y Hemocultivos en caso de ser necesario.
  • Hemogramas.

   Estos estudios no solo detectarán si se trata de Neumonía o de otra afección respiratoria (influenza, bronquitis, laringitis, COVID), sino también de que tipo y cuál es la posible causa.

 Síntomas a tener cuenta para la detección temprana de la neumonía

  • Mareos.
  • Mareos.
  • Presencia de mucosidad que puede ser amarilla o verdosa.
  • Fatiga, cansancio extremo y malestar general.
  • Dolor en el pecho y taquicardia.
  • Fiebre: es uno de los primeros síntomas que aparece, aunque puede estar ausente en los casos asintomáticos.
  • Tos extrema, seca o con mucha mucosidad, incluso con sangre y pus.
  • Escalofríos.
  • Diarrea y alteraciones gastrointestinales.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sonidos fuera de lo común a la hora de respirar.
  • En las personas mayores, como hemos mencionado, pueden aparecer síntomas de demencia.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Dolores de cabeza.
  • Algunos síntomas solo pueden detectarse con los estudios correspondientes: acumulación de pus y líquido en los pulmones, y destrucción de tejido respiratorio.

Los síntomas de la neumonía en adultos mayores

Cómo prevenir la neumonía

   Algunas consideraciones a tener en cuenta para prevenir las distintas formas de neumonía en personas mayores:

  • Tener al día la vacuna contra la Neumonía, así como la vacunación contra la Gripe y el COVID que pueden ser desencadenantes. En sitio web del Ministerio de Salud de la Argentina, se pueden consultar las fechas de colocación de vacunas.
  • Realizar ejercicios físicos y de fortalecimiento de la respiración.
  • Realizarse controles médicos periódicos, sobre todo en la época previa a la de mayor riesgo de la enfermedad.
  • Tener controladas las condiciones preexistentes antes señaladas.

Cómo prevenir la neumonía en adultos mayores
  • No fumar, ya que el consumo de tabaco aumenta considerablemente los riesgos de infecciones respiratorias y de cáncer de pulmón.
  • Cuidar la salud respiratoria: no someterse a agentes químicos perniciosos, cambiar la calefacción a leña por calefacción a gas o eléctrica, mantener ventilados los ambientes y controlar las alergias.
  • El clima frío puede favorecer la propagación de enfermedades respiratorias, por lo que cuidarse del mismo es fundamental. También se pueden consumir suplementos vitamínicos que estén aprobados por el médico de cabecera.
  • Mantener una alimentación saludable.
  • Mantener la higiene de las manos con agua y jabón al regresar de la calle, antes de cocinar, después de realizar la limpieza del hogar o cuando se está en contacto con agentes infecciosos. Las manos son la vía por la que se puede llevar infecciones al tracto respiratorio.
  • Mantener una buena salud buco-dental porque es por medio de la boca por donde pueden entrar gran cantidad de patógenos.

Cuáles son las causas más frecuentes de la neumonía y cuándo es más frecuente

Como normalmente se suele pensar, es cierto que hay una bacteria específica que produce neumonía (el Neumococo), pero también se puede deber a otros factores y agentes.

Los distintos virus de la neumonia

Cuando la neumonía está causada por un virus se la conoce como Neumonía Vírica, siendo los más comunes (según la National Library of Medicine de los Estados Unidos):

Principales causas de la neumonía

  Los principales agentes causantes de la Neumonía en Personas Mayores son:

  • Bacterias y entre ellas las más frecuentes se encuentra la Streptococcus pneumoniae (popularmente conocida como Neumococo) o Mycoplasma pneumoniae –en Neumonía Atípica-.
  • Entre los virus, el de la gripe también puede llegar a causar neumonía si no se trata correctamente.
  • En cuanto a los hongos, el más común es el Pneumocystis jiroveci, que suele afectar a personas inmunodeprimidas.

En el 50% de los casos no es posible determinar el agente infeccioso que provocó la enfermedad, lo que no significa que no pueda ser tratada exitosamente.

La incidencia más alta es durante los meses de invierno, porque el frío facilita la circulación viral y el hecho de que las personas tiendan a estar más juntas en ambientes cerrados favorece el contagio.

Las personas mayores internadas o en residencias de larga estadía pueden contraer las llamadas Neumonía Nosocomial (Adquirida en Hospital) o Neumonía Adquirida en Comunidad.

Cuanto tiempo transcurre la neumonía

Con el tratamiento adecuado la tos se irá reduciendo lentamente entre los 7 y 14 días posteriores. El paciente experimentará insomnio y falta de apetito durante una semana, pero se irá recuperando en los días posteriores. En las personas adultas mayores esta recuperación puede ser un poco más lenta.

A quien debemos consultar por un cuadro de neumonía

Ante los primeros síntomas de neumonía se debe consultar en primer lugar al médico clínico, general o familiar que atienda a esa persona. En caso de que el cuadro se complique o requiera de un tratamiento más especializado, se derivará a un Médico Neumonólogo o Infectólogo.

Si la infección afecta a otros órganos o sistemas se realizará la derivación a profesionales especializados.

El médico geriatra que asista al paciente también puede participar del proceso de curación.

A veces también pueden ser necesarios otros tipos de tratamientos, tales como Masoterapia (sobre todo masajes en la espalda para aliviar los pulmones), Terapia Ocupacional, Fisiatría, Fisioterapia o Kinesiología (por los síntomas musculares que puede causar) o cuidados de enfermería.

Como vimos, también pueden aparecer síntomas de demencia, por lo que un profesional de la salud mental (psicólogo, psiquiatra o neurólogo) también puede ser necesario.

El tratamiento de la neumonía para adulto mayores

El tratamiento de la Neumonía consiste en la prescripción, por parte de un profesional especializado y matriculado, de Antibióticos –en caso de infección bacteriana- o de Antivirales –en caso de virus-.

Para ayudar a los medicamentos a cumplir su función el paciente debe:

  • Mantenerse hidratado y cumplir con la alimentación adecuada.
  • Estar en reposo.
  • Consumir otros medicamentos que le puedan ser recetados, como antitérmicos (para la fiebre) o analgésicos (para el dolor).
  • No automedicarse.

En los casos más graves podría ser necesario el tratamiento de Oxigenoterapia, según el oxígeno arterial del paciente, y Broncodilatadores, para que se abran los conductos respiratorios.

Para escoger el tratamiento más adecuado para cada paciente, deberemos tener en cuenta el riesgo y los síntomas que presenta cada uno y lo deberá determinar el profesional tratante.

A veces pueden ser necesarios tratamientos musculares y ejercicios físicos, por lo que se requerirá ayuda de profesional de la Kinesiología, Fisiatría, Fisioterapia o Terapia Ocupacional.

En los casos de demencia, también se requerirá profesionales de la salud mental (psicólogo, psiquiatra, neurólogo).

Máscara laringea, tubos y broncorespiradores entre los aparatos de asistencia respiratoria más comunes

Los aparatos de oxigenoterapia son los encargados del aporte de oxígeno –vía el aire que respiramos- a la sangre para sea distribuida por el Sistema Circulatorio al resto del cuerpo. Por lo tanto, son esenciales si la neumonía avanza hasta poner en riesgo la vida de la persona por falta de respiración.

Entre la aparatología más común que puede necesitarse en complicaciones de la neumonía se encuentra:

Máscara laríngea

Se inserta en la faringe y laringe para facilitar la ventilación, oxigenación y administración de gases anestésicos. Hay gran variedad, debiendo evaluarse cuál utilizar en cada caso. Tienen riesgo de vómitos o desplazamiento de lengua y mandíbula.

Tubos endotraqueales

Se introducen en la traquea por la boca y, en menor medida, por la nariz. Aseguran el ingreso de aire y oxígeno cuando la vía está muy comprometida. Requiere su utilización por manos experimentadas para evitar lesiones o ahogamiento.

Tubo laríngeo y vias aéreas de doble luz

Estos dispositivos utilizan 2 pequeños balones para ocluir por encima y por debajo de la laringe y puertos de ventilación entre ambos para que pase el aire. Al igual que la mascara laríngea, la colocación durante un tiempo prolongado y la sobreinsuflación del balón pueden producir lesiones en la lengua. Estos pueden ser utilizados como vía aérea alternativa después de intentos fallidos de intubación con un tubo endotraqueal.

Broncodilatadores

Es una sustancia, por lo general un medicamento, que provoca una dilatación del aparato respiratorio para permitir la entrada de aire. Los aparatos más comunes son los dispositivos utilizados para el ASMA, pero también pueden utilizarse para otras condiciones (en este caso, para complicaciones de la Neumonía).

Cuáles son las secuelas de la neumonía

Como hemos visto, algunas de las secuelas que puede dejar la neumonía en personas adultas mayores son las siguientes:

  • Agravamiento de otras condiciones de salud preexistentes.
  • Mayor riesgo de otras infecciones de las vías respiratorias.
  • Mayor posibilidad de internación por complicaciones cardíacas en los 30 días posteriores a culminada la enfermedad.
  • Entre el 21 y el 54% de las Personas Mayores de 80 años que sufrieron Neumonía tienen menor esperanza de vida (datos de Amavir).
  • Puede agravar o desencadenar síntomas de demencia.
  • El 85% de las muertes por Neumonía se dan en Personas Mayores.

Qué podemos hacer como cuidadores

  • En la primera fase de la enfermedad, lo importante es acompañar al paciente con medidas educativas, cuidando su alimentación e ingesta de líquidos, controlando que tome la medicación de manera adecuada y en los tiempos que corresponda, y controlando la aparición de síntomas.
  • Para ayudar a respirar al paciente se puede colocar una tela húmeda y caliente sobre la nariz y la boca sin que presione, para que afloje la mucosidad. Dar palmadas suaves en la espalda también ayuda a eliminar la congestión.
  • En los casos de internación domiciliaria en donde deba ser necesaria la aplicación de medidas de soporte vital, el cuidador debe saber como utilizar correctamente esos instrumentos o controlar su buen funcionamiento. A veces puede ser necesaria la presencia de otra persona más capacitada en el tema.
  • Mantener diálogo constante con profesionales de la salud que están tratando al paciente, tales como médicos generales, neumonólogos o infectólogos, así como con familiares y personal administrativo de los centros de salud o sistemas de cobertura.
  • Los cuidados siempre deben hacerse desde un enfoque de capacidad, respetando lo que la persona pueda hacer por sí misma sin afectar su autonomía y libertad, y acompañando en aquello que requiera de ayuda.
  • En caso de ser necesario, colaborar con la implementación de medidas de accesibilidad o ajustes en el hogar para facilitar la vida del paciente y propender a que pueda hacer las cosas por sí mismo.
  • Mantenerse informado del tema, leyendo bibliografía respaldada por estudios científicos y de investigación. Se puede leer el siguiente artículo académico en Scielo.

El Portal Geriátrico ofrece artículos sobre Enfermería y Cuidados de Personas Mayores dependientes.

   La Neumonía es una enfermedad peligrosa en personas mayores ya que agrava condiciones previas y puede desencadenar nuevas. También está en riesgo la vida y el bienestar del paciente. Conocer del tema nos ayudara a realizar mejor nuestro trabajo y repercutirá en mayor cuidado para la persona mayor que acompañamos.

La neumonía en la gente mayor y porqué es peligrosa

Mas información sobre Bronconeumoníala

La bronconeumonía, también conocida como neumonía bronquial, es una infección pulmonar que afecta los bronquios y los alvéolos pulmonares. La prevención de la bronconeumonía implica principalmente reducir el riesgo de contraer infecciones respiratorias, ya que muchas de las bronconeumonías son causadas por bacterias y virus que infectan el sistema respiratorio.

Vacunación y estilo de vida saludable entre las medidas para prevenir la bronconeumonía

  • Vacunación

Vacuna contra la gripe: La gripe puede llevar a complicaciones pulmonares, como la bronconeumonía. Vacunarse anualmente contra la gripe es fundamental, especialmente para personas de alto riesgo, como los ancianos y aquellos con condiciones médicas crónicas.

Vacuna antineumocócica: La bacteria Streptococcus pneumoniae es una causa común de neumonía, incluida la bronconeumonía. Consulta con tu médico si necesitas la vacuna antineumocócica, especialmente si eres mayor de 65 años o tienes condiciones médicas que aumentan el riesgo.

  • Mantén un estilo de vida activo y haz ejercicio regularmente para mantener un sistema inmunológico fuerte.
    Evita el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, ya que pueden debilitar el sistema inmunológico. Evita ambientes con humo y contaminación del aire:
  • Fortalece tu sistema inmunológico: Come una dieta equilibrada y saludable rica en frutas, verduras y alimentos ricos en antioxidantes.
  • Evita el contacto cercano con personas enfermas: Si alguien a tu alrededor tiene una infección respiratoria, trata de mantener la distancia y evita el contacto cercano hasta que se recupere.
  • Consulta a un médico: Si tienes una afección médica crónica que afecta tus pulmones o sistema inmunológico, habla con tu médico sobre cómo reducir el riesgo de infecciones respiratorias.
  • Evita la exposición al humo de tabaco y otros irritantes pulmonares, ya que pueden aumentar el riesgo de infecciones respiratorias.

Bronchitis en el adulto mayor

Los síntomas de la neumonía son parecidos al de la bronchitis. Entienda más sobre la bronchitis en el adulto mayor en en este enlace.

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