Adultos mayores y sexualidad

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Existen numerosos mitos en torno a la sexualidad en las personas mayores, desde la negación de su condición de seres sexuados y deseantes, hasta algunos que consideran que intentar mantener un coito a esa edad es peligroso para la salud. Pero lo cierto es que la sexualidad es algo que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida, y que no se agota en el coito y en los actos reproductivos.

Sobre estos temas conversó con el doctor León Litwik –representante de Cohabitam– la licenciada Patricia Hidalgo López, psicóloga, sexóloga, psicogerontóloga, docente y conductora de radio especializada en temas de sexualidad y erotismo en las personas mayores.

Mito 1: Vincular la sexualidad únicamente con el coito y la penetración

El primer mito que la Lic. Hidalgo Pérez señala es el de vincular a la sexualidad únicamente con el coito y la penetración. Esto es consecuencia de un pensamiento –acaso de origen religioso, aunque ella no lo especifica- que durante años consideró “normal” a una sexualidad que apuntara hacia finalidades reproductivas y de continuidad de la especie.

La autora celebra que haya educación sexual en las escuelas, pero critica que ésta se oriente solo a la prevención de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión sexual, dejando de lado otros aspectos como la búsqueda del placer y de la intimidad con otras personas

Este pensamiento también condenaba prácticas como la masturbación o la homosexualidad, a las que consideraba parafilias (trastornos de la sexualidad). Muchas personas diagnosticadas de esta manera fueron víctimas de castraciones y otras prácticas aberrantes. Si debemos definir lo que entendemos por una “sexualidad normal”, la autora considera que es la que se hace con consentimiento de las partes participantes.

 “En la vida, ¿Cuántas veces tenemos sexo para tener un hijo? Muy pocas. Hay personas que ninguna. Por eso la sexualidad es para disfrutarla. Pensemos en el clítoris que está presente en el cuerpo de la mujer y que la única función es el orgasmo y el placer. Por algo será. Esto en cuanto a lo genital, pero el erotismo en sí es la parte metafórica de la sexualidad. Todo lo que se pueda generar para disfrutar más”. Patricia Hidalgo López

Mito 2: Ver a la sexualidad de manera cuantitativa

Un segundo mito que menciona, y que se relaciona con el anterior, es el de ver a la sexualidad de manera cuantitativa: creer que el placer depende de la cantidad de coitos y de orgasmos que se tengan en una relación.

Esto es pensarnos solamente como seres instintivos sin tener en cuenta que estamos atravesados por la cultura en todos los aspectos de nuestra vida. Por eso hay diferentes formas de vivir y disfrutar la sexualidad, que no se agotan solamente en coitos y orgasmos.

La entrevistada diferencia cuatro conceptos para pensar mejor esta idea:

  • Sexo: que es la parte más biológica y binaria (XX y XY);
  • Sexualidad: que hace referencia a las identidades y orientaciones sexuales de las personas, saliendo de ese binarismo
  • Erotismo: que son las escenas que creamos para disfrutar más de la sexualidad
  • Erótica: siguiendo a Bauman, es lo que en cada época está bien visto y lo que no lo está en el ejercicio de la sexualidad.

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Es innegable que en las personas mayores se producen cambios corporales que pueden dificultar el ejercicio del coito: resequedad vaginal en las mujeres y problemas de erección en el hombre. Pero, siguiendo los conceptos anteriores y viendo que la biología humana se ve atravesada por lo cultural, podemos también encontrar aspectos positivos en estos cambios.

Por un lado, el erotismo está más desarrollado en una persona mayor que ha vivido más experiencias que en alguien joven que recién comienza a iniciarse sexualmente.

Por otro lado, aunque la erección se vuelve más lenta en un hombre mayor, es posible que se mantenga por más tiempo.

A esto se suma que las personas mayores disponen de más tiempo para dedicarle a la sexualidad que una pareja joven que muchas veces debe encontrar un momento a solas mientras los niños duermen o están en otro lado, o deben enfrentarse al agotamiento o estrés laboral que dificulta un buen ejercicio del placer sexual.

Mito 3: la creencia de que la sexualidad puede ser mala para la salud en personas mayores

Un tercer mito tiene que ver con la creencia de que la sexualidad puede ser mala para la salud en personas mayores, incluso llevándola a la muerte. Si bien esto puede ser cierto en algunos casos, la sexualidad es algo saludable en todos los momentos de la vida.

Lo curioso es que médicos, psicólogos y demás profesionales de la salud suelen adherir a estas ideas por desconocimiento o prejuicios. Por ello es que la entrevistada organiza cursos y talleres sobre sexo, sexualidad y erotismo tanto para personas mayores como para profesionales sanitarios y personal vinculado a la temática.

En las instituciones geriátricas se suelen condenar estos actos. No solo la práctica sexual propiamente dicha, sino el simple hecho de que un residente invite a otro u otra a comer juntos en la misma mesa. Porque, como dijimos anteriormente, la sexualidad no se agota en el coito.

Una simple compañía a la hora de comer, el mirarse a los ojos, el tomarse las manos o sentir el calor de la otra piel puede ser un acto placentero que libere los neurotransmisores adecuados para hacerles llegar esa sensación de bienestar y deseo. Pero cuando ello sucede, el residente deja de ser “el abuelito bueno, angelical, asexuado e infantil” para ser “el viejo verde”.

La sexualidad, que se expone libremente en los medios actuales, pasa a ser un tabú cuando quieren ejercerlas personas mayores. Pareciera ser que con la jubilación del empleo o la pérdida de la capacidad reproductiva también se debe cancelar la posibilidad de disfrutar del placer sexual.

Hijos y nietos contribuyen muchas veces a estas ideas. Por eso la Lic. Hidalgo López señala que muchas de las personas mayores que participan en sus talleres cuentan que temen informar de su asistencia a sus familiares por el miedo al “¿qué dirán?” o que les prohíban participar.

Un adulto de 80 años le pidió información sobre educación sexual para poder hablar con su nieto de 14 años, ya que éste temía preguntarle a su padre. “A lo mejor yo puedo, pero no sé nada de sexualidad, solo lo que aprendí en el barrio, en la plaza, con los amigos”, le había dicho. La falta de formación sexual en otras épocas sigue repercutiendo en la actualidad.

Casi al final de la entrevista, Patricia Hidalgo López señala que, como consecuencia de la pandemia que estamos viviendo, ha comenzado a popularizarse lo que denomina “hambre de piel”, que se refiere al empeoramiento de la salud física o mental por esa ausencia de contacto físico que activa neurotransmisores necesarios para el placer y el bienestar.

El sexting –sexo por internet- o la masturbación, aunque no solucionan el problema, son un paliativo momentáneo a esta situación. Una respuesta que ella ofrece es la escritura de relatos eróticos por parte de las personas mayores que participan en sus talleres y que pronto comenzarán a ser editados como podcast bajo el título de “Sexcritura grandilocuente.

Ante esta idea, el entrevistador León Litwik intervino para señalar que: “esto es parte del divertimento que se puede mantener y uno lo tiene encima. No hay que ir a comprar una entrada o buscar un negocio, porque es algo que tiene uno puesto adentro”.

A modo de conclusión, la Lic. Hidalgo López nos dice que el mensaje sería que es interesante poder vivir la sexualidad en todas las edades, cada uno con su exquisitez y novedad. Interpretar los cambios de una manera positiva. No verlo desde el lado genital, negativo o de la imposibilidad, y fomentar las caricias, la estimulación, el tiempo. Me parece que estas son cuestiones fundamentales desplegándose, superando estas cuestiones culturales del `abuelito o abuelita que teje`. Son sexuados también. Les puede gustar tejer, pero seguramente disfrutan de su sexualidad”.

   Las ideas principales, para resumir la entrevista, son:

  • La sexualidad es algo que está presente a lo largo de toda nuestra vida: nos acompaña al nacer y no muere antes que nosotros.
  • La sexualidad no se agota en el coito y en los actos reproductivos. Caricias, miradas, besos o la simple compañía pueden ser situaciones placenteras. Si para la Psicología la sexualidad comienza con el acto de mamar, para la Sexología es en la mirada donde nace el primer contacto sexual.
  • Los problemas de salud física que se experimentan con la edad no son impedimentos para gozar de la sexualidad. El erotismo está más desarrollado en una persona con experiencia que en alguien más joven que da sus primeros pasos.
  • La necesidad de una educación sexual que no se oriente solo a lo biológico y sanitario, sino también a la búsqueda del placer y de la comunicación.
  • La necesidad de formación sexual en personas mayores, profesionales de la salud, personal de instituciones geriátricas y familiares para combatir los mitos y prejuicios que aún subsisten.


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