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Enfermedades de la piel
 






   
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Enfermedades de la piel

Cuál es la frecuencia de las enfermedades cutáneas en el anciano?

Los trastornos cutáneos, son un problema frecuente en las personas de edad avanzada, considerándose que un 40%, y en algunos estudios hasta un 60%, de los ancianos presentan algún tipo de patología cutánea. Esta distinta incidencia, está influenciada, porque muchas veces, los ancianos, consideran como normal en el envejecimiento la aparición de lesiones cutáneas y no las consultan.

¿Cuáles son estas enfermedades?
Existe una amplia variabilidad de problemas dermatológicos, que pueden afectar al anciano, con una amplia variabilidad en la expresión y con unas características típicas de cada enfermedad cutánea o sistémica: Problemas cosméticos, como son las arrugas. Problemas molestos como es el síntoma más frecuente en los ancianos, el prurito o sensación desagradable que produce el deseo de rascarse la piel para obtener alivio, que suele deberse a la piel seca o xerosis, empeorando por la noche, en invierno, con la baja humedad y altas temperaturas. Problemas que pueden amenazar su salud, o afectar de manera adversa a su calidad de vida, como las neoplasias, infecciones, eczemas, reacciones secundarias a medicamentos.

¿Cómo se diagnostican las enfermedades cutáneas en el anciano?

Se diagnostican de la misma forma que en el joven, a través de: Visión directa de la piel: En muchos casos, su médico de familia o su geriatra, a través del examen directo de la piel, podrá detectar y diagnosticar que tipo de enfermedad padece usted, atendiendo a cuatro características básicas en cualquier lesión cutánea: su distribución, tipo de lesión, forma y disposición. Historia clínica detallada: Usted deberá responder a su médico, a las siguientes preguntas: Dónde comenzaron, cómo se extendieron, cuánto duraron, cómo y con qué mejoran o empeoran, sus lesiones cutáneas. Síntomas relacionados con la erupción, como prurito, escozor, dolor, entumecimiento, o generales como fiebre, malestar general, dolores articulares. Tratamientos recientes o habituales. Enfermedades cutáneas o sistémicas, anteriores o coexistentes. Historia de alergias, exposición a agentes físicos o químicos. Es fundamental, que usted se autoexplore la piel de todo el cuerpo, y acuda a su médico si observa, sobre todo, la aparición de las siguientes características en una lesión pigmentada, por el riesgo de ocultarse un melanoma: de la misma forma que en el joven, a través de: Asimetría: una mitad es diferente a la otra. Bordes Irregulares: terminaciones dentadas, desiguales o poco nítidas. Cambio de Tamaño: un diámetro mayor de 6 mm. Cambio de Color: pigmentación no uniforme, tonalidades marrones y negras, con toques rojos, violetas y blancos. Cambio de Aspecto: descamación, supuración, sangrado, picor, variación de volumen, sensibilidad o dolor. Por tanto las lesiones cutáneas del anciano, no deben ser catalogadas como banales por el solo hecho de su lenta evolución y / o aspecto benigno. En caso de duda, su médico le remitirá al dermatólogo, quién considerará la conveniencia de realizar otras pruebas como es la biopsia cutánea, cuando: no sea posible establecer un diagnóstico preciso, no respondan las lesiones al tratamiento pautado por ser persistentes o resistentes, o bien, cuando se sospecha malignidad de las lesiones cutáneas.

¿Cómo cuidar la piel del anciano?
Fundamentalmente se basa en: Cuidados Básicos de la piel: Higiene correcta diaria con agua tibia. Utilizando jabones inodoros, de Ph neutro como los de avena, ya que quitan menos la grasa de la piel. Secado correcto de la piel, sobre todo a nivel de los pliegues cutáneos, para evitar las maceraciones y aparición de infecciones como la candidiasis. Los baños no deben ser prolongados, evitando el agua caliente. Evitar ropas de lana o de poliéster que puedan ser irritantes. Es necesario una correcta hidratación y nutrición. Aplicar una loción hidratante pesada como el agua en aceite, o una crema emoliente sobre la superficie húmeda. Cuidado con los medicamentos o la exposición a sustancias químicas. Evitar el alcohol y el tabaco. Tratamientos específicos del envejecimiento cutáneo: Cosméticos hidratantes, reafirmantes, y nutrientes, para mantener la hidratación y corregir déficits secretores, así como estimulantes del metabolismo celular. Retinoides tópicos (peeling químico), que provocan una agresión controlada con el fin de eliminar la piel dañada y causar una regeneración a partir de los anejos. Treíntoina: mejora la aspereza, la flacidez, arrugas finas, hiperpigmentación, léntigos solares y telangiectasias. Su mejoría comienza a los tres meses, y es máxima al año de aplicación. Acido Glicólico: mejora las arrugas superficiales, hiperpigmentaciones, verrugas seborreicas, y queratosis actínicas. Adapaleno. Producen como efectos secundarios, enrojecimiento, blanqueamiento de la piel. Lifting : despegamiento de la piel y estructuras subyacentes para eliminar la piel sobrante. Puede ocasionar hematomas, disminución de la sensibilidad, y cicatrices. Tratamiento específico de las lesiones cutáneas, mediante fármacos, como esteroides en dermatitis, antibióticos en infecciones, o cirugía, crioterapia con nitrógeno líquido. Prevención: La mejor curación es la prevención. Es esencial la fotoprotección, a través de los filtros solares, de aplicación tópica, que absorben la energía solar y la trasforman en energía calórica. Se debe adaptar el índice de protección al fototipo de piel del anciano. Este índice, indica el tiempo máximo que puede estar expuesto sin quemarse. Actualmente, se recomienda a partir de un índice a partir de 15-20.

   
   



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