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NOTAS
Aspectos Psicoafectivos
 






   
Envejecimiento y cambios psicológicos
 
       
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¿COMO AFRONTAR EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO?.
Dos son los puntos básicos a tener en cuenta a la hora de afrontar nuestro proceso de envejecimiento:
5.1.- Informarse y reflexionar sobre el proceso de envejecimiento a nivel individual.
A nivel personal, es sumamente necesario que cada uno de nosotros, y especialmente cuando llegamos a Adultos Mayores, nos lleguemos a desprender de los prejuicios, mitos, estereotipos... acerca del envejecimiento que circulan en la sociedad.
Para ello debemos conocer cuales son los cambios a nivel biológico, psicológico, social y en los otros ámbitos mencionados anteriormente con los que vamos a poder enfrentarnos.
Tras obtener información fidedigna y objetiva debemos reflexionar, es decir, volver a considerar la información obtenida con más atención y detenimiento. Es importante que al afrontar este proceso actuemos con una actitud positiva, de manera que podamos llegar a desarrollar nuestras potencialidades, a nivel individual y desarrollar nuestro proyecto de vida en el que plasmaremos todas nuestras motivaciones y podremos adquirir nuevos roles, desarrollar actividades, seguir activos en la sociedad...
El proceso de asimilación de información y reflexión es constante y continuo, pues cada día se conoce o aprende algo que puede resultar interesante a nuestra vivencia y experiencia en este proceso.
La información realista puede ayudarnos a que nos cuidemos mejor, que conozcamos que recursos podemos utilizar para ello a corto, medio y largo plazo y saber si podremos acceder a ellos o no, a saber como podemos participar en nuestra sociedad....
Como estrategia a generalizar en toda la sociedad, en lo referente a la información, es preciso que la información fluya y se difunda en todas las generaciones, con la finalidad de romper con ese imaginario social que existe entorno al envejecimiento (como el creer que envejecer es estar enfermo continuamente o vivir en una casa de salud...) que coexiste con el modelo deficitario.
Los profesionales de atención primaria y los especialistas podemos contribuir en gran medida en este proceso de ruptura de prejuicios y co-guiar la experimentación de nuevos modelos de envejecer alternativos.
La información deberá alcanzar a nuestro entorno más cercano como forma de reforzar nuestra red social primaria.
Virginia Viguera menciona que “posicionarse en el proceso de envejecer es tomar conciencia de lo que pasa en él” y yo añadiría que deberíamos también reflexionar acerca de cómo vivimos ese proceso, como lo experimentamos, como nos sentimos y poder llegar a compartir nuestras inquietudes y experiencias con pares de iguales, es decir, con otros adultos mayores. En definitiva, reflexionar es tomar conciencia de nuestro presente reconstruyendo nuestra propia historia y reforzando así nuestro autoconcepto, identidad y autoestima e integrando nuestro pasado en el presente para aminorar los cambios a los debemos enfrentar.
.- Desarrollar nuestro propio proyecto de vida.
En líneas generales, desarrollar un proyecto de vida supone, después de informarnos y reflexionar, pensar, planificar y decidir como queremos vivir esos años del proceso de envejecimiento, preparándonos, eligiendo que actividades (que sean fuente de placer, de esparcimiento y de desarrollo personal) vamos a incluir en él, desarrollando hábitos de autocuidado, participando en la sociedad,... sabiendo, pero sin angustiarnos por ello, que sufriremos más pérdidas que en otras etapas de nuestra vida y que en algún momento de este proceso nuestra muerte puede aparecer. Tiene que ver con el sentido que cada uno de nosotros le demos a nuestra vida y a nuestra autonomía o independencia entendiendo que esta es siempre parcial.
La clave está en que busquemos cuales son nuestras motivaciones, nuestros motores para seguir viviendo, porque la vida merece la pena vivirla, disfrutando cada momento y al llegar a esta etapa de nuestra vida nos quedan muchos años por delante como para sentarnos en un rincón esperando pasivamente a la muerte.
El objetivo a largo plazo al desarrollar nuestro proyecto de vida es mejorar nuestra calidad de vida, es decir, llegar a experimentar un sentimiento de bienestar psicofísico y socioeconómico en el que influyen tanto factores personales o individuales (salud, independencia, satisfacción con la vida, autoestima....) como factores socioambientales (redes de apoyo, recursos como servicios sociales, ayudas técnicas, supresión de barreras arquitectónicas....)
Dicho proyecto de vida debe, asimismo, ser lo suficientemente flexible como para permitir ir añadiendo cambios en función de nuestras expectativas con respecto al proyecto y la contrastación del mismo con la realidad que nos rodea.
Si no sabemos por donde empezar y precisamos ayuda para la elaboración de nuestro proyecto de vida, deberemos acudir a un profesional especializado que nos pueda orientar y guiar, al menos al inicio de este proceso para poder desarrollar actitudes y estrategias preventivas hacia un proceso de envejecimiento patológico.
El estar abierto a adquirir nuevos aprendizajes e implementarlos en nuestra vida diaria, como pueda ser saber usar una computadora o nuevas tecnologías, o conocer hábitos de salud... puede ayudarnos a cuidarnos mejor y facilitar nuestras actividades de vida diaria.
Nos cuidamos en la medida en que conocemos los cambios a los que nos vamos a enfrentar en este proceso y prevenimos con nuestras actitudes y comportamientos los procesos de un envejecimiento patológico.
La disminución de nuestros temores y miedos a no saber como manejarnos en situaciones de crisis y mejorar nuestra salud bio-psico-social, de manera que aportemos vida a los años y no años a la vida, como dice la OMS, se ven facilitados por el conocimiento y utilización de recursos como: estancias en centros de día, ayuda domiciliaria, urgencias domiciliarias sanitarias a través de la coronaria o un médico de radio, ayudas técnicas, fármacos o remedios accesibles, adaptaciones en nuestra vivienda, acceso a profesionales y tratamientos que precisemos,...
Por otro lado la educación en esta etapa de nuestras vidas realiza un papel fundamental en el mantenimiento de nuestro funcionamiento intelectual, sirviéndonos para fomentar el desarrollo de habilidades, ampliar las bases de nuestro conocimiento... que nos serán de gran utilidad ante nuevos procesos de aprendizaje que emprendamos.
La participación social hace referencia a sistemas de apoyo o suministros psicosociales como uniones entre individuos, caracterizados por aportar: ayuda material, asistencia física, compartir pensamientos, sentimientos y experiencias, y establecer contactos sociales positivos para nosotros. La participación social la hallamos en cuatro áreas fundamentales: educación, ocupación, actividad física y recreativa de carácter grupal y las relaciones sociales (familia, amigos, conocidos...).
A través de mecanismos de participación social y cultural podemos permanecer en contacto con la sociedad y aportar todas nuestras experiencias y valores a las futuras generaciones para que, sobre todo en nuestros países de Latinoamérica, no se repitan errores del pasado.
El participar en organizaciones, clubes... de adultos mayores podemos experimentar juntos nuevas propuestas, ensayar nuevos roles y desarrollar actividades pendientes o nuevas que se planteen en nuestros proyectos de vida, permitiendo como menciona Vargas J.H. “... pasar de ser una ciudadanía asistida propio de un estado benefactor intervensionista en toda la esfera social a una ciudadanía emancipada protagonista como actores sociales en su dimensión individual y social hacia el logro de la inclusión social...”. y así ayudar a racionalizar gastos y recursos.
A la labor de permitir la participación social por parte de estas organizaciones se van añadiendo también otros ámbitos, más formales, como el académico, más concretamente la universidad (siendo pionera la de Francia en 1973). La educación se empieza a hacer permeable, permitiendo que podamos seguir aumentado nuestros conocimientos, a través de procesos educativos permanentes, pudiendo aprender a lo largo de toda la vida. En el ámbito de la universidad empiezan a desarrollarse programas de extensión universitaria para mayores o las llamadas universidades de la tercera edad.
El participar en plataformas de cooperación, ongs... a través de adquirir el rol de voluntario es otra forma de participación social y cultural y nos permite mantener valores como la solidaridad haciendo visible nuestra presencia en la sociedad. En la medida en que la cultura del voluntariado se instale en nuestros adultos mayores actuales o los que lleguemos a esta etapa de nuestras vidas podamos expresar este rol, ampliaremos las actividades a realizar en nuestro proyecto de vida.
Las personas que participan en grupos sociales mantienen un estado de salud superior a los que se mantienen socialmente aislados y el desarrollar una vida rica en relaciones afectivas significativas contribuye a vivir más años, mejorando así nuestra calidad de vida.
En la medida en que nuestra vivencia de este proceso sea positiva y podamos ir cumpliendo nuestro proyecto de vida podremos desarrollar estrategias y mecanismos de participación social para poder llegar a ser agentes de cambio en la sociedad, generando nuevos modelos de envejecimiento distintos al modelo deficitario.
En lo relacionado con los cambios psicológicos, aunque a lo largo del artículo he ido mencionando las implicaciones en la vida diaria que debemos tener en cuenta, preciso que es fundamental incluir en nuestro proyecto de vida estrategias dentro de la educación permanente que nos permitan prevenir la aparición de envejecimiento patológico, contribuyendo a mantener nuestras funciones psíquicas en funcionamiento el mayor tiempo posible. En este sentido preciso que deberemos incluir en nuestro proyecto de vida otro tipo de estrategias como entrenamiento en memoria, reminiscencia, técnicas de relajación, entrenamiento en habilidades sociales, participación grupal... en definitiva se trata de mantenerse activos, no sólo físicamente sino también psicológicamente.
   
Autor: Martín Milagros A.A.V.V. (1994) Envejecimiento y psicología de la salud. Siglo XXI de España Editores. S.A. Madrid. A.A.V.V.(1997) Guía sociosanitaria para personas mayores. Fundación Matia. San Sebastián. BERMEJO GARCIA, L. (1993) Hogar, dulce hogar. Como mejorar su vivienda haciéndola más sana y segura. Editorial Popular. Madrid. CAPELLI, M.P.; DRAGUI, V.B. (2001) Aprendizaje y vejez. Cuestionando mitos. Revista electrónica Tiempo nº 8 agosto. http://www.psiconet.com/tiempo COSTA, M.; LOPEZ, E. (1986) Salud comunitaria. Ediciones Martínez Roca. Barcelona. CONDE SALAS, J.L. (2001) Vivir la vejez positivamente. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento. Lectura complementaria. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2001) ¿Es útil aprender a envejecer?. La educación para el envejecimiento. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento, clase 3 http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2001) El proceso de envejecimiento. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento, clase 4 y 5. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2001) Cambios psicológicos y sociales. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento, clases 6 y 7. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2000) identidad y Autoestima en los Adultos Mayores. Revista electrónica Tiempo nº 5 junio. http://www.psiconet.com/tiempo MONCHIETTI, A.; KRZEMIEN, D. (2000) Participación social y estilo de vida. Su relación con la calidad de vida en la vejez. Revista electrónica Tiempo nº 6 noviembre. http://www.psiconet.com/tiempo MURRAY PARKES, C. (1999) Duelo y salud mental en la vejez. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento. Lectura complementaria. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion localizado en Revista del Climaterio 1999; 1 (5) (noviembre-diciembre) 225- 231 Fuente original :Bereavement and mental health in the elderly. Reviews in Clinical Gerontology 1997, 7 (1) 47-53 PEREZ FERNÁNDEZ, R. (1998) Sobre los derechos de las personas de edad. Seminario Temas de Psicogerontologia II clase 17. http://www.psiconet.com/seminarios POSADA F. Beneficios y sentido de la formación en la vejez. Seminario Temas de Psicogerontología II clase 185. http://www.psiconet.com/seminarios RODRÍGUEZ ESTRADA, M; PELLICER DE FLORES, G.; DOMÍNGUEZ EYSSAUTIER, M. (1988) Autoestima: Clave del éxito personal. Editorial El Manual Moderno S.A. de C.V. México. RUBIO HERRERA, R., DOSIL, A. (1994) Desarrollo de la inteligencia en la vejez. Cap 26 pags. 463 – 475 En: BERMEJO V. (1994) Desarrollo cognitivo. Editorial Síntesis. Psicología. Madrid. VARGAS, J.H. (2001) La formación de la ciudadanía emancipada de adultos mayores. Revista electrónica Tiempo nº 7 abril. http://www.psiconet.com/tiempo VARGAS, J.H. (2001) La participación social de los adultos mayores. Una práctica de la libertad cotidiana. Revista electrónica Tiempo nº 8 agosto. http://www.psiconet.com/tiempo VEGA VEGA, J.L.; BUENO, B. (1995) Desarrollo adulto y envejecimiento. Editorial Síntesis. Madrid. TAMER, E. V. (2000) Nutrición y calidad de vida: una simbiosis de importancia en el adulto mayor. Revista electrónica Tiempo nº 5 junio. http://www.psiconet.com/tiempo Montevideo 12 de noviembre del 2001. Elaborada por Milagros Martín Guerra. Psicogerontóloga. Actualmente no ejerzo. Montev
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