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NOTAS
Aspectos Psicoafectivos
 






   
Envejecimiento y cambios psicológicos
 
       
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Envejecimiento y cambios psicológicos
Trabajo monográfico para el
Curso Virtual Educación para el Envejecimiento

Resumen:
En este artículo definiré el envejecimiento desde la Psicogerontologia, ciencia que trata el envejecimiento desde el ámbito psicológico desde una perspectiva científica, práctica y psicosocial.
Plantearé el enfoque tradicional biomédico, junto a los nuevos enfoques desde dónde toman cada vez más importancia otros ámbitos a la hora de poder orientar a la persona en su proceso de envejecimiento.
Centrándome en el ámbito psicológico, abordaré los cambios (que afectan a la generalidad de las personas mayores) considerados dentro de un envejecimiento normal, no abordando aspectos referentes a trastornos mentales o psicopatológicos.
A modo de reflexiones planteare que para enfrentarse adaptativamente a esta nueva etapa en nuestras vidas, es preciso realizar procesos de captación de información y reflexión para desarrollar el propio proyecto de vida para mantener independencia y mejorar la calidad de vida.
1.- INTRODUCCION.
Las nuevas tendencias demográficas se traducen en la inversión de la pirámide poblacional de muchos países (si hasta entonces las personas que sobrepasaban los 55 – 60 años no suponían mucho porcentaje con respecto al volumen total de la población y el mayor volumen lo encontrábamos en la infancia y la adolescencia, ahora se produce el fenómeno contrario, es decir, la base de la pirámide poblacional empieza a disminuir aumentando su cúspide, donde se encuentran las personas de más edad). Esto unido a los cambios que se producen en la sociedad (aparición de servicios sociales organizados, cambios en el sistema de organización familiar, incorporación de la mujer al ámbito laboral, avances tecnológicos y nuevos adelantes médicos....) repercute en un incremento de las necesidades sanitarias y de la distribución de servicios sociales para la población de edad.
Envejece el individuo y envejece la sociedad. Al considerar la etapa del envejecimiento se nos plantea un problema social de primer orden, en cuanto las personas mayores como grupo diferente e importante en el ámbito demográfico, con rasgos culturales específicos, intereses propios,... están exigiendo a la sociedad que se garantice el incremento de su bienestar, el desempeñar roles que den sentido a sus vidas, el desarrollar actitudes distintas a las actuales con las que se dé fin a la marginalidad y al desarraigo, a la inseguridad, a la falta de calidad de vida y a todos los prejuicios, mitos y estereotipos, que forman parte el imaginario social que envuelven al proceso de envejecer.
Los recursos destinados por parte de las diversas acciones o políticas sociales no se han incrementado en la misma proporción en que se ha producido el incremento poblacional en esta franja de edad. Surge la necesidad por parte de todos los países de racionalizar los gastos y recursos de forma que puedan llegar a todas las personas que los precisen de verdad.
Envejecer, visto desde la perspectiva de una persona adulta, puede suponer un proceso todavía un tanto lejano, sin embargo, si tenemos en cuenta que múltiples funciones biológicas y fisiológicas a partir de los 30 años empiezan a funcionar con una capacidad que se va reduciendo, debemos replantearnos eso de que el proceso de envejecimiento es algo lejano en nuestras vidas.
Se hace preciso, pues, que cada adulto reflexione acerca de lo que dicho proceso significa. Para poder reflexionar debe conocer que se entiende por envejecimiento y cuales son los cambios esperables y normales a los que debe enfrentarse. Solo conociendo podrá prepararse y educarse para afrontar, de manera adaptativa y sana dicho proceso.
2.-¿QUÉ ENTENDEMOS POR ENVEJECIMIENTO?
Son muchas las ciencias y disciplinas que se han interesado por el envejecimiento. Son muchas las perspectivas (Vega Vega J.L. cita como perspectivas más comunes la que realizan desde un punto de vista: histórico, cultural, religioso, demográfico, sociológico, biológico, psicológico, gerocultor y legal) desde las que se le puede enfocar y por lo tanto delimitar, tanto el proceso de envejecimiento, como los fenómenos que aborda.
A mi juicio, las perspectivas se pueden agrupar entre:
Aquellas de naturaleza cultural (artes, religión....) y las de naturaleza científica (demografía, sociología, medicina, psicología, biología,...)
Aquellas que plantean aspectos que afectan a la sociedad en general (demografía, sociología, economía...) y las que afectan a cada individuo concreto que envejece (psicología, biología, medicina....)
Respecto a lo que podemos entender por envejecimiento o envejecer, precisar que no existe una única definición sino tantas como autores o estudiosos han abordado el estudio de esta etapa de la vida.
“ Preferible a hablar de vejez, como estado, es hablar de envejecimiento, como curso o proceso, un proceso que comienza tempranamente, al termino de la juventud, y que a lo largo de la vida adulta se combina con procesos de maduración y desarrollo... El envejecimiento no constituye un proceso simple o unitario, sino un haz de procesos, asociados entre sí, aunque no necesariamente sincrónicos, y que se asocian, a su vez, con la edad cronológica, mas sin coincidir con ella e incluso sin variar en conexión mecánica con ella..... El proceso de envejecimiento se despliega en una secuencia compleja de cambios que tienen lugar en distintos niveles: biológico, psicológico, social.” Fierro A. (1994)
“ El envejecimiento se asocia a una disminución de la viabilidad y a ser universal, progresivo, decremental e intrínseco. No se puede evitar envejecer, se puede evitar y cuidar del envejecimiento patológico (no natural). Envejecer es un hecho, el tiempo discurre sobre nuestros organismos más o menos castigados, por nuestros vicios y enfermedades, pero ello no significa que el tiempo transcurre solo en nuestra contra, la sabiduría solo se puede poseer disponiendo y gastando en general bastante tiempo, la perspectiva es otro valor comparativo esta vez, que solo nos da el tiempo. El envejecimiento en sí es un continuo proceso de desarrollo, nuevas oportunidades, intereses y cambios de perspectiva sobre la vida que la hacen cada día más interesante” Arriola Manchola, E. (1997)
“Nosotros definimos el envejecer como un proceso dinámico, gradual, natural e inevitable, proceso en el que se dan cambios a nivel biológico, corporal, psicológico y social. Transcurre en el tiempo y esta delimitado por este.... Si bien todos los fenómenos del envejecimiento son dados en todos, no se envejece de igual manera, ni tampoco cada parte del organismo envejece al mismo tiempo. El envejecimiento como todo lo humano siempre lleva el sello de lo singular, lo único, lo individual.” Viguera V. (2001).
El envejecimiento bajo mi punto de vista es un proceso dinámico en el que confluyen multitud de cambios en varios ámbitos: biológico, psicológico, social..., pero también un proceso donde existen posibilidades de desarrollo, donde parte de los cambios que son esperables (aunque cuando y con que intensidad se den varíen interindividualmente). y otros cambios pueden considerarse patológicos. Es un proceso en el que confluyen variables ambientales, biográficas y factores individuales como el cuidado, por eso, no hay una única forma de envejecer, sino tantas como personas llegan a envejecer.
3.- ENFOQUE TRADICIONAL BIOMÉDICO.
Indudablemente envejecemos biológicamente. Disminuye nuestra competencia fisiológica y nos volvemos más vulnerables en la composición química del cuerpo a medida que vamos cumpliendo años (disminuye nuestra masa muscular y aumentan las grasas por eso es importante contrarrestar esta tendencia practicando cierta actividad física), hay un incremento del pigmento lipofusión en algunos tejidos y en las interconexiones de algunas moléculas, como el colágeno. Hay cambios degenerativos en el ritmo de filtración glomerular, el ritmo cardiaco máximo al que podemos llegar, la capacidad vital y otras medidas de capacidad funcional. Al disminuir nuestras capacidades disminuye también el poder responder adaptativamente a las variaciones que podemos experimentar en nuestro medio ambiente, nos volvemos más vulnerables a la enfermedad, incluso algunas pueden volverse crónicas y en definitiva el riesgo de sufrir una muerte está latente con una mayor probabilidad de ocurrencia.
Cuando una persona envejecía, desde este enfoque, se plantea que su entorno social o la misma persona, acudía al médico y este profesional prescribe una serie de medidas a tomar ante los deterioros que experimenta. En otros casos, procesos que experimenta la persona como por ejemplo una pérdida de interés por su mundo cercano y sus actividades, se las relaciona a la edad sin profundizar y valorar si estarán incidiendo factores de otros ámbitos fuera del bio-médico, la persona esta sana aparentemente y la sensación de malestar de la persona mayor eran “nanas”.
4.- NUEVOS ENFOQUES EN EL ABORDAJE DEL ENVEJECIMIENTO.
Poco a poco se va tomando conciencia de la existencia de otros ámbitos, los cuales cada día cobran más importancia en este proceso. Se hace preciso el explorarlos y ver como interaccionan porque la persona es algo más que la mera carcasa del cuerpo que supone el ser humano.
Así se van añadiendo nuevas figuras profesionales a la hora de valorar y orientar a la persona acerca de los cambios que supone el envejecer, surgiendo la necesidad de realizar un abordaje multidisciplinar, siempre que sea posible.
Son múltiples los cambios a los que va enfrentarse una persona a lo largo de este proceso en diferentes esferas o ámbitos, pero trataré de sintetizar aspectos fundamentales de los 5 ámbitos que a mi juicio no hay que olvidar nunca.
Estos cinco ámbitos no son independientes interaccionan entre si continuamente. Un cambio en un ámbito puede repercutir en los otros, por ejemplo cuando un individuo se jubila pierde el rol del trabajador y la interacción con las relaciones sociales que creó en ese ámbito no serán tan frecuentes, su ritmo de vida y la distribución del tiempo se ve alterada, puede que no sepa como rellenar esas horas que antes pasaba en el trabajo y su permanencia en el domicilio genere ciertos roces de comportamiento en el seno familiar o en la relación con su pareja, puede que se aísle más de su familia y entorno social cercano y permanezca más tiempo mirando tv o realizando actividades sedentarias, puede que se obsesione con el deporte como forma de recuperar una juventud que ya no volverá, también tendrá que redistribuir las prioridades en cuanto los gastos económicos que realice... Indudablemente la forma como afronte el adulto mayor los cambios que se dan en esos múltiples ámbitos no es igual en todos los adultos mayores.
ECONOMICO.
Nos jubilamos en el mejor de los casos, llegando a la edad cronológica que por consenso marca la entrada en la vejez y que suele variar entre los 55 y los 65 años. En caso contrario, seguiremos trabajando o podremos optar a una pensión de vejez si tenemos la edad que marca la normativa laboral del país en el que nos encontramos.
En el primer caso se supone que previamente hemos desarrollado una vida laboral, que hemos realizado los aportes económicos necesarios para acceder a la jubilación y que se puede acceder al monto económico de la jubilación (habrá que ver que pasará cuando la gente que actualmente realiza sus aportes a un plan de pensiones privado o en Uruguay a una AFAP sea mayor, ante el miedo cada vez creciente de la población de no poder cumplir con las condiciones y con la cada día mayor inseguridad laboral o cuando la tasa de recambio generacional no pueda asegurar el pago de las jubilaciones o pensiones de los sistemas públicos).
El Adulto mayor tiene que plantearse como seguir adelante día a dia, cubriendo sus necesidades básicas (y las de su cónyuge si este no pudo acceder a una jubilación o pensión) con el monto de su jubilación o si tendrá que recurrir a ahorros previos, generados en otras etapas de su vida, o si precisará la ayuda económica de algún miembro de su familia y entorno. Es frecuente que cambien algunas de las prioridades en el destino de sus fondos económicos con respecto a otras etapas de su vida. En Uruguay, por ejemplo, la cobertura de salud, mientras la persona trabaja esta cubierta por los aportes a Disse que realiza el trabajador, pero también el empresario; cuando se jubila dichos aportes, son sustituidos por el pago de la cuota mutual a las entidades prestadoras de servicios de salud y tiene que afrontarla el Adulto Mayor en su totalidad.
SOCIAL.
Cuando envejecemos nos enfrentamos a una progresiva pérdida de nuestra red social, además de trastocarse el reparto de tiempos de nuestra vida diaria que teníamos en las etapas anteriores de nuestra vida. En muchos casos al jubilarnos o cesar en nuestra actividad, perdemos el ámbito laboral con lo que ello implica de pérdida de relaciones personales y roles. No somos longevos de por vida a pesar del aumento de la esperanza de vida al nacer y a medida que envejecemos, nos van dejando las personas con las cuales manteníamos relaciones de apego fuerte y eran para nosotros personas significativas. Debemos enfrentarnos a procesos de pérdidas.
Nuestra vida se puede decir que tiene más momentos de soledad que en otras etapas de nuestra vida. Coincide, además, en muchos países, con el fenómeno del “nido vacío”, es decir, en la familia se nota un vacío, los hijos emprenden su propio proyecto de vida y las relaciones con ellos se hacen más distantes.
Reflexionando sobre que es lo que puede incrementar la soledad o favorecer que aparezca en esta etapa con mayor intensidad, a mi juicio, es un mayor peso de la rutina de vida diaria, trastocada con un incremento del tiempo libre del que dispone ahora la persona, y la falta de una actividad motivante a través de la cual refuerce su autoestima.
NUTRICIONAL.
No se trata de que debamos cambiar nuestros hábitos de alimentación al llegar al envejecimiento. Si debemos hacer una revisión de nuestra dieta y de los alimentos que ingerimos porque cambia nuestro organismo y la respuesta bioquímica a los alimentos. Tal vez la dieta que llevamos hasta ahora no esta cubriendo todas nuestras exigencias nutricionales, por lo cual debemos prestar atención a este aspecto. Igualmente deberemos incrementar el consumo de agua con el fin de evitar la deshidratación y sequedad de la piel y permitir que los efectos de los fármacos que tomamos no sean tan dañinos a nuestro hígado.
Cada uno de nosotros debería tomar conciencia de los alimentos que precisa para mantenerse sano, cuales le son dañinos y poder llegar a personalizar su dieta. La dificultad surge si tenemos que prepararnos la comida para nosotros solos, pero afortunadamente el poder acudir a servicios nutricionales o servicios de comida a domicilio puede contrarrestar la mencionada dificultad.
HABITACIONAL.
Nos preguntaremos si nuestra casa o vivienda habitual está preparada para poder llevar una vida en la que vamos a necesitar suplir ciertas habilidades o capacidades funcionales que vamos a ir perdiendo. Si sufrimos un aumento de nuestra dependencia física o psíquica, real o subjetiva, o el miedo de llegar a experimentarla en un futuro nos empezará a preocupar la solución a tomar con respecto a donde viviremos: si continuaremos en nuestra vivienda habitual y ambiente, si se precisarán ciertos ajustes en la misma, si se producirá una temida institucionalización, por cuánto tiempo y si esta será permanente, si deberemos convivir con alguno de nuestros hijos...
Ante todo esto deberemos reflexionar sobre las medidas a adoptar para mejorar nuestra vivienda, haciéndola más sana y segura valorando la viabilidad y los costos económicos. Deberemos conocer como se producen los accidentes más frecuentes, como manejarnos en estas situaciones y como prevenirlas.
PSICOLÓGICO.
El estudio del envejecimiento en el campo de la Psicología no es hasta la segunda mitad del siglo XX cuando empieza a cobrar importancia como campo científico claramente definido. Las razones de dicho auge hay que buscarlas en las presiones demográficas (se reduce la natalidad, se produce un incremento progresivo en la expectativa de vida de la población de la mayoría de los países, por lo cual muchos profesionales del ámbito de la psicología empiezan a centrar su interés en esta etapa del ciclo vital).
Aparece interrelacionado con el ámbito psiquiátrico dependiendo de cómo esté estructurado el Sistema de Salud en cada país y si es un Psicólogo o un Psiquiatra quien atiende a las demandas de la población mayor y su entorno familiar y social.
En el ámbito psicológico nos cuestionamos: ¿qué pasa con nuestra mente?, ¿cómo funciona cuando llegamos a viejos?, ¿nuestra personalidad cambia o se mantiene estable?, ¿experimentamos grandes cambios afectivos? ¿de qué tipo? ...
4.1 - ENVEJECIMIENTO PSICOLÓGICO NORMAL.
Desde un punto de vista psicológico, lo que más llama la atención son los fallos en la memoria reciente que los propios adultos mayores y nuestro entorno social o familiar suele asociarlos a la enfermedad de Alzheimer. Se da dicha preocupación porque se desconoce que en la vejez hay cambios que se consideran normales con respecto al funcionamiento cognitivo. Igualmente se producen cambios afectivos y en la personalidad que deben ser considerados como normales y esperables.
La persona cuando llega a envejecer sufre un aumento de la vivencia de pérdidas, entendiendo pérdida como la vivencia por la cual sentimos que ya no tenemos algo, a nivel real y subjetivo que es significativo para nosotros. Dichas pérdidas afectan a todos los ámbitos, aunque en este artículo me centraré en las pérdidas a nivel afectivo. Todas las pérdidas implican un proceso de duelo, es decir, de un trabajo psíquico. El superar la pérdida es vital para la persona que envejece, disminuyendo la probabilidad de que se produzcan repetidas crisis de identidad o que se atenúen las repercusiones de las mismas en la vida de las personas adultas mayores.
Bajo mi punto de vista estos cambios psicológicos se presentan más acentuados cuando la persona empieza a notar que los cambios físicos y biológicos generan una pérdida, real o subjetiva, de la independencia que vivía hasta entonces.
En la Tercera Edad, quizás porque las primeras décadas después de la jubilación, es un tiempo esperado y ansiado, no suele esperarse que la persona sufra grandes pérdidas, y si ocurren, la tendencia general es que se resuelvan adaptativamente porque también la red social es amplia y numerosa todavía, o incluso se empieza a agrandar en la medida que ocupa su mayor tiempo libre en nuevas actividades que incluye en su proyecto de vida.
Llegando a la Cuarta Edad las pérdidas son más numerosas y desencadenan el recuerdo de pérdidas que no han sido elaboradas, unido a que la red social empieza a disminuir y el pensar asistir a entierros empieza a desencadenar la anticipación de su propia muerte.
La persona en definitiva empieza a cuestionarse más acerca de su identidad en la medida en que no encuentra una respuesta satisfactoria que disminuya la angustia que los mitos, los prejuicios y las ideas falsas sobre el proceso de envejecimiento le pueda generar y que la sociedad no trata de contrarrestar devolviéndole una imagen con la que pueda identificarse plenamente, dañándose el autoconcepto.

   
Autor: Martín Milagros A.A.V.V. (1994) Envejecimiento y psicología de la salud. Siglo XXI de España Editores. S.A. Madrid. A.A.V.V.(1997) Guía sociosanitaria para personas mayores. Fundación Matia. San Sebastián. BERMEJO GARCIA, L. (1993) Hogar, dulce hogar. Como mejorar su vivienda haciéndola más sana y segura. Editorial Popular. Madrid. CAPELLI, M.P.; DRAGUI, V.B. (2001) Aprendizaje y vejez. Cuestionando mitos. Revista electrónica Tiempo nº 8 agosto. http://www.psiconet.com/tiempo COSTA, M.; LOPEZ, E. (1986) Salud comunitaria. Ediciones Martínez Roca. Barcelona. CONDE SALAS, J.L. (2001) Vivir la vejez positivamente. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento. Lectura complementaria. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2001) ¿Es útil aprender a envejecer?. La educación para el envejecimiento. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento, clase 3 http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2001) El proceso de envejecimiento. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento, clase 4 y 5. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2001) Cambios psicológicos y sociales. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento, clases 6 y 7. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion G. de VIGUERA, V. (2000) identidad y Autoestima en los Adultos Mayores. Revista electrónica Tiempo nº 5 junio. http://www.psiconet.com/tiempo MONCHIETTI, A.; KRZEMIEN, D. (2000) Participación social y estilo de vida. Su relación con la calidad de vida en la vejez. Revista electrónica Tiempo nº 6 noviembre. http://www.psiconet.com/tiempo MURRAY PARKES, C. (1999) Duelo y salud mental en la vejez. Primer Curso Virtual de Educación para el Envejecimiento. Lectura complementaria. http://www.psiconet.com/tiempo/educacion localizado en Revista del Climaterio 1999; 1 (5) (noviembre-diciembre) 225- 231 Fuente original :Bereavement and mental health in the elderly. Reviews in Clinical Gerontology 1997, 7 (1) 47-53 PEREZ FERNÁNDEZ, R. (1998) Sobre los derechos de las personas de edad. Seminario Temas de Psicogerontologia II clase 17. http://www.psiconet.com/seminarios POSADA F. Beneficios y sentido de la formación en la vejez. Seminario Temas de Psicogerontología II clase 185. http://www.psiconet.com/seminarios RODRÍGUEZ ESTRADA, M; PELLICER DE FLORES, G.; DOMÍNGUEZ EYSSAUTIER, M. (1988) Autoestima: Clave del éxito personal. Editorial El Manual Moderno S.A. de C.V. México. RUBIO HERRERA, R., DOSIL, A. (1994) Desarrollo de la inteligencia en la vejez. Cap 26 pags. 463 – 475 En: BERMEJO V. (1994) Desarrollo cognitivo. Editorial Síntesis. Psicología. Madrid. VARGAS, J.H. (2001) La formación de la ciudadanía emancipada de adultos mayores. Revista electrónica Tiempo nº 7 abril. http://www.psiconet.com/tiempo VARGAS, J.H. (2001) La participación social de los adultos mayores. Una práctica de la libertad cotidiana. Revista electrónica Tiempo nº 8 agosto. http://www.psiconet.com/tiempo VEGA VEGA, J.L.; BUENO, B. (1995) Desarrollo adulto y envejecimiento. Editorial Síntesis. Madrid. TAMER, E. V. (2000) Nutrición y calidad de vida: una simbiosis de importancia en el adulto mayor. Revista electrónica Tiempo nº 5 junio. http://www.psiconet.com/tiempo Montevideo 12 de noviembre del 2001. Elaborada por Milagros Martín Guerra. Psicogerontóloga. Actualmente no ejerzo. Montev
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