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Enfermedades Comunes
 






   
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Enfermedades Comunes


La Depresión en el Adulto Mayor


El Estado Depresivo Mayor se puede definir como un período de por lo menos 2 semanas de duración en el que la persona experimenta cambios en su estado de ánimo durante la mayor parte del día, como pueden ser: el sentirse triste o con pérdida del interés en las actividades placenteras, además de otros síntomas.

La prevalencia del Estado Depresivo Mayor es del 2.3 al 3.2 % en el hombre y puede ser hasta tres veces más alta en la mujer. En la Vejez la prevalencia puede ser menor; en nuestro país, un estudio la sitúa alrededor del 2 %. Pero lo importante, no son todos los números sino que se le da muy poca atención y sólo se reconoce en una tercera parte de los casos, pudiendo afectar hasta el 25 % de los pacientes que acuden al médico, haciéndola la segunda causa de consulta, sólo después de la hipertensión arterial.

El reconocerla y tratarla puede mejorar significativamente la calidad de vida de la persona que la padece. Es necesario identificarla en los posibles candidatos entre los que debemos contar a las personas mayores con enfermedades crónicas. Es necesario correlacionar los síntomas con los criterios establecidos para tal fin, como son los descritos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV). Las recomendaciones indican que el paciente de la tercera edad no debe tratarse en una primera elección con medicamentos como las aminas terciarias tricíclicas (como amitriptilina, imipramina o doxepina), con inhibidores de la monoaminaoxidasa (a excepción de una depresión atípica) o con las benzodiacepinas, pues tienen más efectos secundarios y adversos y no tienen mejor eficacia que otros antidepresivos en el mercado. Por si fuere poco, muchos pacientes no reciben la dosis ni duración del tratamiento adecuado, siendo a veces necesario los tratamientos prolongados o de por vida. Dentro del manejo integral debe de incluirse a la psicoterapia en muchos pacientes además de identificar y solucionar los otros padecimientos médicos y los problemas psicosociales.

Si no es tratada la depresión, se ha visto que se incrementa la morbilidad y mortalidad del paciente.

En resumen, la depresión no es reconocida ni tratada en muchos casos, por lo que es necesario aprender a detectarla y tratarla.

Dentro los consejos útiles que podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos están:
• No fijarnos metas difíciles de cumplir.
• Dividir las tareas grandes en metas pequeñas.
• No esperar más de la cuenta de nosotros mismos.
• Procurar estar con otras personas.
• Participar en actividades que nos hagan sentir mejor.
• Consultar la opinión sobre decisiones importantes de nuestras vidas.
• No esperar salir de inmediato de la depresión.
• Evitar los pensamientos negativos.
• Pedir ayuda.

Esta Enfermedad es un reto para la Geriatría.



La Enfermedad de Alzheimer

¿Qué es?

La Enfermedad de Alzheimer fue descrita por primera vez en 1907 por Alois Alzheimer.
Es una demencia con un inicio insidioso y con un curso generalmente progresivo y deteriorante e irreversible que afecta al cerebro en las áreas que controlan la memoria, el pensamiento y el lenguaje.
Se presenta aproximadamente en un 6 % de los pacientes de la tercera edad, es decir en unos 350 000 individuos en nuestra república mexicana. Existen además unas 50 000 personas más que la padecen y son menores de sesenta años. Es decir que 1 de cada 4 personas mayores de 80 años y 1 de cada 20 jubilados están afectados por esta enfermedad.
¿Qué la causa?

Se desconoce la causa de la enfermedad de Alzheimer pero se tienen varias líneas de investigación, entre las que se pueden citar actualmente a las siguientes :
• Bioquímicas. La Acetilcolina que es un neurotransmisor se encuentra disminuido.
• Genéticas. Se estudia la posible alteración en los cromosomas 21,19,14 y 1.
• Neuropatológicas. Es decir las alteraciones de las neuronas observadas al microscopio como placas neuríticas o seniles, nudos o madejas neurofibrilares y los depósitos amiloides.
• Epidemiológicas. Se investiga que a mayor edad por algún factor la incidencia sea mayor.
• Inmunológicas. Que se inflame los tejidos (glia) de alrededor de las neuronas.
Posiblemente la enfermedad no tenga una sola causa única, sino que lo que ahora describimos como enfermedad de Alzheimer no sea otra cosa que un conjunto de varias patologías que tengan como resultado final la sintomatología que hasta hoy conocemos.

¿Cómo se manifiesta?

Se puede dividir la enfermedad básicamente en tres etapas: leve, moderada y severa.
La sintomatología es diversa, variable e individual para cada paciente. Dentro de las manifestaciones están:
• Pérdida de la memoria.
• Juicio pobre.
• Habilidad reducida para manejar y desempeñar actividades de la vida diaria.
• Desorientación e inadaptabilidad.
• Cambios de personalidad y desinhibición así como problemas de aprendizaje.
• Problemas de comunicación principalmente por pérdida de las destrezas verbales.
• Comportamientos repetitivos.
• Labilidad emocional y depresión.
• Habilidades disminuidas de autocuidado.
• Insomnio y cambios en el patrón sueño-vigilia.
• Extravíos y caídas.
• Agresividad y reacciones catastróficas.
• Alucinaciones, ilusiones.
• Incontinencia.
• Disturbios en la marcha tardíamente e inmovilidad.
La enfermedad eventualmente puede convertir a sus víctimas en seres totalmente incapaces de cuidarse a sí mismos, por lo que, en la mayoría de los casos, los familiares se hacen responsables del cuidado cotidiano del paciente trayendo como consecuencia cambios importantes y dramáticos en la dinámica familiar.
En base a lo anterior se deduce que el diagnóstico actual no es todavía preciso aún a pesar de los estudios de Tomografía computada y de la resonancia magnética por lo que no existe una prueba que identifique a esta enfermedad y el diagnóstico se hace prácticamente en base al cuadro clínico.
¿Es curable?

No existe un tratamiento curativo de la enfermedad. Se enfoca a preservar las funciones para desarrollar las actividades de la vida diaria, la cognición y el comportamiento.
Sin embargo el manejo es integral, planificando y supervisando el tratamiento médico-social que sí pueden disminuir la tensión familiar además de que las actividades como el ejercicio físico y las actividades sociales, una adecuada nutrición y el mantenimiento de la salud en general favorecerán la independencia del enfermo.
El tratamiento farmacológico actual es sintomático, es decir que mejorará la ansiedad, la agitación y la agresividad, los trastornos del sueño, los trastornos depresivos y los trastornos de memoria.
Actualmente se maneja a los inhibidores de la acetilcolinesterasa (Rivastigmina, donepezilo, galantamina) como drogas electivas para la enfermedad de Alzheimer. Pero sola actúan en la neurona intacta y retrasan temporalmente la enfermedad, por eso es importante un diagnóstico temprano. Posiblemente también favorezcan cambios en el comportamiento de la persona.




En etapas tardías y sin un manejo adecuado invalida al paciente.



La Enfermedad de Parkinson





La Enfermedad de Parkinson es un síndrome causado por una lesión de los ganglios basales, predominantemente de la sustancia nigra, que produce déficit de los movimientos motores. Fue descrita por primera vez por James Parkinson en 1817. Dentro de la sintomatología clásica están el temblor en reposo, la rigidez, la falta o disminución en los movimientos y los cambios en los reflejos posturales. Generalmente empieza entre los 40 y 70 años de edad con un pico en la sexta década de la vida. Aproximadamente el 1 % de la población de la tercera edad se encuentra afectada y es más frecuente en el hombre que en la mujer en una proporción de 3:2.

El inicio es difícilmente reconocido hasta por el propio paciente y generalmente lo refiere sólo ante situaciones de tensión y declinando aproximadamente un 8 a
9 % de las capacidades motrices por año. Sin tratamiento la enfermedad progresa hasta dejar con una severa discapacidad al 16, 37 y 42 % de los afectados a los 5, 10 y 15 años de evolución.

La causa todavía está por definirse aunque la edad, el medio y los aspectos genéticos pueden estar involucrados. La constante refiere un daño en el sistema extrapiramidal que resulta en una disminución de una sustancia: Dopamina. Esta, está involucrada para poder tener nuestros movimientos normales.

El diagnóstico es clínico y dependiendo de la sintomatología descrita será de posibilidad, probabilidad o definitivo.

El tratamiento podrá ser:
- Sintomático para mejorar los síntomas y sígnos referidos.
- Preventivo para interferir con los mecanismos patofisiológicos de la enfermedad.
- Restaurar por medio quirúrgico nuevas neuronas o estimularlas para mejorar la función remanente de las mismas.

Además de estas medidas terapéuticas hay que iniciar en conjunto (el paciente, los médicos y la familia) algunas recomendaciones:
1.- Evaluar periódicamente las actividades de la vida diaria como: vestirse, bañarse, caminar, comer, escribir, manejar y ver la posibilidad, primero de mantenerlas mediante ejercicio y después el de supervisarlas o en etapas avanzadas el limitarlas.
2.- Modificar el medio: adaptando las sillas, cama, utensilios para comer y bañarse, por ejemplo, para mantener al paciente independiente para desarrollar sus actividades de la vida diaria.
3.- Valorar las funciones mentales así como sus reflejos para evaluar la posibilidad de seguir o no manejando.
4.- Educar al paciente para que intervenga dinámicamente en todo el proceso de su enfermedad.
5.- Incrementar la terapia física, la terapia del lenguaje e inclusive fomentar la psicoterapia.
6.- Educar al resto de la familia tanto en lo que es en sí la enfermedad como en el manejo cotidiano de su paciente.

En resumen, la Enfermedad de Parkinson afecta aparentemente a una pequeña parte de la Tercera Edad dando por resultado la disminución de la movilidad del paciente; pero, con los medicamentos y el manejo no farmacológico descrito, es posible mejorar la calidad de vida del mismo.

Es importante reconocer los factores de riesgo de esta patología.
La Enfermedad Vascular Cerebral

Es por todos conocida por su aparición brusca, generalmente sin aviso, causando secuelas y la muerte. Es la causa neurológica que más incapacidad da y es la tercera causa de muerte en los Estados Unidos y la quinta en nuestro país.
Las causas pueden ser la ruptura súbita de un vaso (Hemorragia cerebral) o un coágulo formado ahí mismo por ateroesclerosis o transportado de algún otro sitio (Embolia Cerebral) que obstruya la circulación sanguínea hacia el tejido cerebral dando por resultado la muerte de estas células nerviosas llamadas neuronas (Infarto Cerebral).
Las posibilidades de que se tenga una variedad de la Enfermedad Vascular Cerebral aumenta con la edad. Un estudio muestra que aproximadamente 170 personas de cada 100 000 entre las edades de 55 y 64 años de edad padecen de la misma, pero en las personas de más de 75 años la probabilidad es de 957 casos por cada 100 000 habitantes en esa edad. La enfermedad per. se, produce la muerte en 100 personas de cada 100 000 entre la 6ª década de la vida y las probabilidades aumentan al doble en cada quinquenio, llegando incluso a cifras de 1500 muertes por cada 100 000 entre los mayores de 80 años. Por lo tanto mientras mayor sea uno, más severa será y tendrá más repercusiones o secuelas.
Como se describió anteriormente, las causas son por una hemorragia o por un bloqueo de la luz del vaso sanguíneo arterial. Entre un 25 a un 33 % de los pacientes con esa última causa, generalmente está precedida por una señal de alarma llamada ISQUEMIA CEREBRAL TRANSITORIA y es el resultado de una obstrucción temporal de la arteria. Esto les da a los médicos, la oportunidad de proveer un tratamiento que puede prevenir una enfermedad vascular cerebral que ocurrirá hasta en la tercera parte de los pacientes en el primer mes, o hasta en la mitad de los casos en el primer año después de la Isquemia.
Los signos de la Isquemia cerebral transitoria pueden ser un " arrastre " temporal de las palabras, visión doble, debilidad de alguna mitad de nuestro cuerpo o la pérdida de sensibilidad en los brazos o piernas, generalmente de un solo lado de nuestro organismo. El paciente puede perder transitoriamente la pérdida del habla o perder la coordinación para caminar o para realizar algún otro movimiento. Todo esto es debido a una deficiencia de oxigeno hacia las neuronas, ocasionado por el déficit en la circulación sanguínea. Normalmente estas manifestaciones desaparecen en el transcurso de unas horas mientras la circulación arterial se abre nuevamente y sin dejar un daño permanente. Aunque el cansancio, la confusión, el mareo y la pérdida de memoria pueden ser causas de otras enfermedades, el diagnóstico de la Isquemia cerebral transitoria debe ser descartado por las implicaciones que a futuro representa.
El diagnóstico se hace en base a una historia clínica que incluye una exploración física minuciosa y que se puede apoyar tanto en un electrocardiograma, una Tomografía axial computarizada o resonancia magnética del cerebro, entre otros.
El tratamiento dependerá de la causa que lo provoque, por lo que es conveniente y oportuno el practicar los estudios anteriores. Entre los diferentes tratamientos se pueden mencionar a:
a) la aspirina que previene la formación de coágulos por ateroesclerosis, siendo su dosis entre 80 y 320 mg/día.
b) La warfarina, la ticlopidina, el clopidrogel son otros medicamentos que pueden ser utilizados también.
La cirugía para destapar las arterias carótidas también es otro posibilidad a considerar.
El tratamiento es individual y deberá ser llevado acabo por su médico.
Hay factores como la Hipertensión arterial sistémica y las dislipidemias (alteraciones en el colesterol y los triglicéridos) que pueden jugar un papel importante y por lo tanto es muy importante controlarlas a tiempo.
Mientras más sepa acerca de la Enfermedad Vascular Cerebral, mucho mejor serán sus habilidades para hacer algo al respecto, previéndola de ocurrir y salvando una vida muy importante, la suya.

Actualmente se han redefinido tanto el diagnóstico como su tratamiento.





La Diabetes Mellitas en el Viejo





La Diabetes Mellitus es una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad. Es muy costosa pues representa más de 2.3 millones de admisiones hospitalarias al año en los Estados Unidos, lo que equivale a 14 millones de día-hospital y 70 millones de días de estancia en los asilos durante un solo año. La prevalencia es muy alta, entre el 5 al 10 % de la población, pero cada año aparecen más de medio millón de casos nuevos en los USA. La prevalencia aumenta con la edad pues los mayores de 65 años de edad o más la padecen por arriba del 10 %. Los pacientes con Diabetes Mellitus comparados contra la población de su misma edad tienen el doble de posibilidades de un Infarto al Miocardio, de Accidente Vascular Cerebral y de Insuficiencia Renal.

Si se aplican correctamente los cuidados tanto para prevenir, diagnosticar y tratar a la Diabetes Mellitus se puede reducir la morbimortalidad aún en la Vejez.

Algunos estudios avalan lo anterior:
- El estudio prospectivo de la Diabetes en Inglaterra (UKPDS) y otro, demuestran que el control estricto de la glucemia en los pacientes adultos con Diabetes tipo 2 disminuye significativamente las complicaciones microvasculares.
- El control estricto de la presión arterial sistémica tanto en pacientes con o sin Diabetes y adultos mayores da como resultado una menor presentación de muertes por infartos y complicaciones microvasculares.
- Se ha comprobado que el uso de dosis pequeñas de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA´s) en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2 y proteinuria tanto si tienen hipertensión o no retrasa:
1. El incremento en la micro y macroalbuminuria.
2. La declinación de la tasa de filtración glomerular.
3. El incremento en la creatinina sérica.
En pacientes hipertensos también se ha probado la eficacia de los betabloqueadores para retrasar la microalbuminuria. Cabe resaltar que todos estos daños nos están señalando datos de daño renal.
- En pacientes diabéticos y con problemas conocidos de enfermedad arterial coronaria se ha comprobado la efectividad de disminuir los eventos coronarios si hay una terapia para reducir el colesterol.
- El Colegio Americano de Médicos concluye que tanto la revisión en busca de retinopatía como ya el tratamiento subsiguiente son benéficos para el paciente diabético.

En resumen se ha comprobado que es más frecuente la Diabetes Mellitus tipo 2 en el adulto mayor, que se debe de controlar estrictamente los niveles de glucosa en sangre por debajo de 126 mg/dl, y que conjuntamente con un buen peso, adecuado control de factores como la hipertensión arterial y el colesterol alto, se puede llevar una tercera edad con menores complicaciones como la retinopatía, la insuficiencia renal y la insuficiencia arterial y sus temidas consecuencias como serían la ceguera, el que no funcionen los riñones y hasta la necesidad de una amputación.


Los Problemas de Visión en la Vejez


Hay que revisarse periódicamente la visión para evitar una mala calidad de vida.





Los problemas en la visión son frecuentes en la vejez y van aumentando conforme a la edad. Los estudios de población han reportado la prevalencia de deficiencia en la función visual entre un 4 al 7 % de las personas entre los 71 - 74 años de edad y se incrementa a un 16 % en aquellos individuos mayores de 80 años y hasta un 39 % en los mayores de 90 años de edad.

Los problemas visuales, como los cambios en la refracción por arriba de 20/25 se asocian con un aumento en las caídas y fracturas en los viejos, y los cambios en el campo visual con una elevación en el riesgo de tener un accidente automovilístico.

Por eso es importante la visita al oftalmólogo mínimo cada dos años para una persona mayor de 60 años y sin patología aparente y cada año, por lo menos, en los que por ejemplo tengan una retinopatía diabética. El médico valorará en estas visitas tanto la agudeza visual para vista cercana o lejana con las cartas correspondientes, los campos visuales, la evaluación oftalmoscopia y hasta la presión ocular con un tonómetro.

Dentro de la patología en orden de frecuencia en la tercera edad podemos citar a los problemas de refracción (Problemas para ver de "lejos" y/o de "cerca" o vista cansada), las cataratas, la degeneración macular asociada a envejecimiento, la retinopatía diabética y el glaucoma. Todos ellos han demostrado que disminuyen la calidad de vida de las personas que las padecen.

Los reportes recientes en la literatura sugieren que hay medios efectivos para tratar estas 5 causas de discapacidad visual entre los ancianos:
1. Hay un consenso general de que al corregir los problemas de refracción con lentes se reduce los problemas de funcionalidad del viejo.
2. La cirugía de catarata ha demostrado mejorar sustancialmente la calidad de vida de los pacientes que se someten a la misma.
3. Un estudio sobre el tratamiento del glaucoma mostró que al reducir por lo menos en un 30 % la presión intraocular, disminuye en un factor de 3 veces menos la posibilidad de perder la visión en comparación con los que no se tratan esta enfermedad.
4. El tratamiento con rayos láser para la retinopatía diabética puede disminuir hasta en un 50 % la pérdida de visión.
5. Dentro de los pacientes con degeneración macular tratable, el tratamiento con rayos láser puede reducir a cinco años la pérdida de visión de 7 a 5 líneas, además de que reconocer los síntomas en un inicio puede ser la clave para que esta entidad sea detectable y tratable en la medida de lo posible.

Hay la suficiente evidencia de que el detectar y tratar a tiempo los problemas de visión en la vejez puede significar el disminuir la prevalencia de los mismos así como el aumentar la calidad de vida de una proporción considerable de las personas de la Tercera Edad.

Los Problemas de Audición en la Vejez

Hay que revisarse periódicamente la audición para evitar una mala calidad de vida.

La pérdida de la audición es una de las condiciones crónicas más prevalentes en la tercera edad. Este problema afecta de un 30 al 46 % de las personas mayores de 65 años de edad y al 90% de aquellos por arriba de los 80 años. Debido a que la pérdida de la audición en su naturaleza es progresiva pero gradual es que generalmente el diagnóstico se hace tarde o se retrasa.

La audición cobra un especial interés en la tercera edad pues tiene un potencial muy importante en la calidad de vida que podamos tener pues es una de las herramientas diarias que sin querer utilizamos para nuestra comunicación. Sin la audición, la comunicación es muy difícil y usualmente nos retraemos y aislamos del resto de nuestro entorno.

Por eso es muy importante hacer una revisión con un profesional que nos examine la audición, ya sea mediante una entrevista dirigida o una evaluación intencionada y su respectiva revisión clínica incluyendo a las pruebas audiológicas para determinar el grado de sordera así como su causa que puede ser desde un simple tapón de cerumen hasta una patología sensoneural, incluyendo a la presbiacusia o disminución de la audición por la edad, hasta problemas de la conducción del sonido o causas del sistema nervioso central.

El uso de aparatos auditivos mejora la depresión, las habilidades de comunicación, las relaciones sociales, el funcionamiento cognitivo y la autosuficiencia asociadas todas ellas a los problemas auditivos.

Sin embargo, a pesar de existir estos aparatos, los pacientes ancianos con déficit en la audición pocas veces buscan ayuda y los que tienen los aditamentos, pocas veces los utilizan por ser muchas veces aparatos de difícil manejo o que nadie les enseña el uso adecuado de los mismos o que no están perfectamente diseñados para ellos.

Dentro de los consejos que se puede dar para que mejoremos la comunicación con este tipo de pacientes están:
- Estar a aproximadamente 1 metro de distancia de la persona.
- Tener la atención de la persona.
- Sentar a la persona enfrente de una pared que nos puede ayudar a reflectar el sonido.
- Usar una voz con tonos graves no agudos.
- Hablar despacio, pausado y sin gritar.
- En lugar de repetir, refrasear o recalcar lo importante.
- Hacer una pausa al final de cada oración o idea.

Por lo tanto es importante, que se hagan pruebas rutinarias para evaluar la audición, pues este problema aumenta con la edad y si disminuye o perdemos la misma estamos perdiendo también una de nuestras mejores armas para la comunicación diaria y la calidad de vida se verá amenazada.

La Osteoporosis


La mejor etapa para corregirla es después de la menopausia, pero para prevenirla, aún mucho antes.

La Osteoporosis es una enfermedad esquelética y sistémica, caracterizada por una masa ósea baja y deterioro de la microarquitectura del hueso, que se asocia con un aumento en la fragilidad del mismo e incremento en la susceptibilidad a sufrir fracturas. También se ha definido como una -2.5 desviaciones estándares de la densidad óseo en relación a una persona joven.
Se puede clasificar de la siguiente manera:
Osteoporosis tipo I o posmenopáusica. Ocurre en la mujeres entre los 51 y 65 años de edad. Tiene mayor pérdida de hueso trabecular que el cortical.
Osteoporosis tipo II. Ocurre después de los 75 años de edad. La pérdida de hueso cortical y trabecular prácticamente es la misma.
Dentro de las manifestaciones clínicas más frecuentes están :
Generalmente es un problema silencioso y cuando notamos sus complicaciones como las fracturas de cadera que cursan con alta incidencia de limitaciones físicas e incluso de invalidez, es a veces muy tarde. Muchos mueren por las complicaciones antes, durante o después de la corrección, incluyendo a las temibles úlceras de decúbito.
Otro síntoma es el aplastamiento de las vértebras de la columna modificando la curvatura de la columna y el tamaño del individuo. Se ha visto que 1 de cada 4 mujeres por arriba de los 60 años de edad cursan con dolor de espalda debido a fractura de las vértebras.
Las mujeres tienen cuatro veces más riesgo de sufrir osteoporosis que el hombre y sobre todo después de la menopausia. De ahí que la primera década posterior a la menopausia sea la etapa de mayor pérdida ósea y también la más importante para la prevención y tratamiento.
La Frecuencia en la mujer es de 1 : 3 en la mujer mayor de 45 años de edad y en el hombre es de 1 : 8 en los mayores de 50 años de edad
¿ Quién está en Riesgo?
Todas las mujeres después de la menopausia. Aquellas personas que reciben cortisona, hormonas tiroideas y medicamentos anticonvulsivos. Aquellas personas que tienen una historia familiar de osteoporosis, dieta baja en la ingesta de calcio, sedentarismo, alcoholismo, tabaquismo, consumo de cafeína en exceso, enfermedades de las glándulas tiroides o paratiroides; aquella persona de complexión delgada, de raza blanca, de menos de 55 kg de peso y mayor de 40 años de edad.
Una vez hecho el diagnóstico por un especialista, generalmente en base a la clínica ( por desgracia, a veces muy tarde, pues se sospecha posterior a una fractura) y a estudios de laboratorio y gabinete, incluyendo la densitometría ósea que es un método seguro y eficaz que mide la densidad ósea y por lo tanto el grado de osteoporosis es que se elaborará un plan:
El aumentar los suplementos de calcio en la dieta diaria. El uso de hormonas femeninas en la mujer o el uso de otro tipo de hormonas fijadoras de calcio en el hueso. Teniendo en cuenta los beneficios, pero también las contraindicaciones. El incrementar el ejercicio físico para mantener los huesos fuertes y prevenir los accidentes. El modificar los malos hábitos, mencionados con anterioridad y que son factores de riesgo para la osteoporosis. En caso de no poder usar terapia hormonal de remplazo se puede usar los fijadores del calcio como la calcitonina, los bifosfonatos ( alendronato o risedronato) y los moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (raloxifeno). El tomar medidas de seguridad tanto personales (Uso de zapatos adecuados, no tomar medicinas que afecten el equilibrio del calcio, etc.) ; en las tareas diarias (como el evitar cargar objetos pesados, no agacharse para recoger los objetos sino el doblar las rodillas para tal efecto, etc.) y, modificar la seguridad en el hogar para beneficio propio, colocando por ejemplo pasamanos, buena iluminación, proveer del espacio suficiente para la movilización en la misma, evitar superficies resbaladizas, etc.
Como vemos la osteoporosis, actualmente, es una enfermedad que ya tiene prevención y su manejo debe ser realizado por un experto en la misma.


La Hipertensión arterial en el Adulto Mayor


Es una enfermedad silenciosa que de no corregirse dará manifestaciones catastróficas.
Se define como hipertensión arterial en el viejo toda aquella elevación por arriba de 140 mmHg de la presión sistólica y de más de 90 mmHg de la presión diastólica. Es conveniente tomar la presión arterial tanto sentado como parado, con más de 5 minutos de reposo y con el aparato adecuado.

Aproximadamente el 35 % de las personas de la Tercera Edad padecen de esta enfermedad, ya sea que vivan en la comunidad o que estén albergados en instituciones de largo plazo. Por el hecho de padecerla se tiene un riesgo mayor de 2-3 veces de padecer un evento cardiovascular que aquellos que no la sufren.

Dentro de los factores agravantes de la hipertensión arterial hay que mencionar a la tensión emocional, la ingesta excesiva de alcohol, la ingesta excesiva de sal, la falta de ejercicio aeróbico, la pobre ingesta de potasio y de calcio, el tabaquismo y al sobrepeso. Es importante, por lo anterior, corregir estos factores de riesgo a tiempo y bajo supervisión médica.

Después de analizar los datos anteriores se desprende lo importante que es el prevenir, diagnosticar y tratar a la hipertensión pues de ello dependerá la morbi-mortalidad de muchos viejos. Lo siguientes hallazgos en la literatura reciente, reforzarán los cuidados que debemos tener para un manejo adecuado de la hipertensión:
1. La terapia no farmacológica como la dieta (por ejemplo: la reducción de sal y el bajar de peso) y el ejercicio (aeróbico), son efectivos para disminuir la presión arterial y pueden eliminar el uso de farmacoterapia en los pacientes con una hipertensión leve.
2. Los agentes farmacológicos, como lo han demostrado en la población joven, también han probado su efectividad en la población mayor.
3. Numerosos estudios han demostrado la diferente gama de antihipertensivos que ayudan para controlar la hipertensión. Dos estudios de meta-análisis, por separado reportan que los pacientes viejos tratados tienen una disminución de hasta un 34-36% de reducción de tener un accidente vascular cerebral, un 19-25 % de reducción de una enfermedad coronaria y un 11-12 % de reducir la mortalidad en general.
4. Está en vías de comprobarse, que aún en los mayores de 80 años de edad también son efectivos los tratamientos antihipertensivos y que disminuyen los riesgos de padecer complicaciones.
5. Se ha demostrado que el apego al tratamiento es pobre por lo que se recomienda, de ser posible, el dar tratamientos de una sola toma al día, para así tener un control adecuado de la presión arterial.

Los datos anteriores muestran el efecto benéfico de la terapia farmacológica y no farmacológica. Sin embargo la población en general recibe un tratamiento subóptimo. Sólo el 53 % de la población con presión arterial elevada recibe un manejo adecuado y el control de la misma se controla en el 40 % de ellos. En resumen, dado que en un inicio es una enfermedad silenciosa, debemos de revisarnos periódicamente la presión y en caso de encontrarse alta, iniciar los ajustes necesarios para evitar a futuro sus temibles complicaciones.

La Enfermedad articular degenerativa en el Adulto Mayor
Es una de las enfermedades crónicas más importantes en la Vejez.

La Enfermedad Articular Degenerativa u Osteoartritis es la causa más frecuente de enfermedad crónica que afecta a las personas de la Tercera Edad. La mitad de las mismas han reportado ya alguna vez en sus vidas haber sufrido de un cuadro de artritis. Desde el punto de vista radiológico el 27 % de los pacientes de 65 a 69 años de edad ya la tienen y esta cifra aumenta hasta un 51 % en los viejos mayores de 85 años de edad.

La enfermedad en sí es igual para todas las edades e incluye la pérdida asimétrica del cartílago articular, una esclerosis periarticular o incremento de la densidad ósea y osteofitos marginales. La distribución o afectación de que articulaciones y porqué éstas, todavía no tiene una explicación adecuada. Generalmente empieza con un dolor de la articulación al movimiento de la misma y con disminución del dolor al reposo, pero con el tiempo el dolor puede ser constante aún durante el reposo o el sueño. Al progresar la patología pueden aparecer deformaciones como los nódulos en las falanges distales llamados de Heberden.

La Osteoartritis está asociada al dolor, la discapacidad funcional y a no salir de casa. Dentro de los factores de riesgo hay que mencionar a la edad, al sexo femenino, los traumatismos previos, la obesidad, los factores genéticos y el aumento de la densidad ósea.
Debido a que no existe todavía, un tratamiento curativo para la Enfermedad Articular Degenerativa, las metas terapéuticas son el minimizar el dolor y la discapacidad, mantener o mejorar la movilidad de las articulaciones y educar al paciente y a su familia sobre la enfermedad y su manejo actual. Dentro de éste, se pueden citar tanto a los tratamientos farmacológicos, no farmacológicos y quirúrgicos.

Dentro de la literatura reciente, es importante recalcar que:
1. El Ejercicio moderado puede reducir el dolor e incrementar el estado funcional de los pacientes con Osteoartritis de rodilla o de cadera.
2. Los pacientes mayores de 75 años de edad que usan anti-inflamatorios no esteroideos e inhibidores de COX-2 no selectivos tienen un probabilidad dos veces y media mayor de desarrollar una enfermedad ácido-péptica que aquellos, que son tratados con estos nuevos medicamentos (Ejemplo: Celecoxib, Meloxicam, Rofecoxib).
3. Un estudio aleatorio y doble ciego demostró que el acetoaminoafen, a dosis adecuadas, es igual de efectivo que el ibuprofen para tratar la osteoartritis de rodilla. Cabe agregar que no hay que exceder de 4 gramos por día del acetoaminoafen, pues se ha asociado con una mayor probabilidad de hepatotoxicidad.
4. Algunos estudios demuestran que son tan efectivos los nuevos anti-inflamatorios en comparación con los de la generación anterior, además de repetir que son menos dañinos para la mucosa gástrica.
5. Los estudios clínicos demuestran que el reemplazo total de cadera o de rodilla para los pacientes con Osteoartritis severa les devuelve una mejor calidad de vida y funcionalidad.
6. Los tratamientos no farmacológicos incluyen tanto al calor con agua, parafina, cojines, etc., hasta a la diatermia, ultrasonido, la estimulación nerviosa eléctrica trascutánea, el ejercicio, la pérdida de peso, apoyo psicológico, etc.

Claro que aunque ya existen estos tratamientos, como todo, además de los beneficios descritos tienen sus riesgos, por lo que deben ser prescritos y supervisados por un médico especialista en la materia.


La enfermedad isquémica del corazón en el Adulto Mayor

Es la causa número uno de muerte en el viejo.

La enfermedad isquémica del corazón afecta desproporcionadamente a la tercera edad. Es la causa número uno de muerte en los viejos. Por arriba de los 65 años de edad, el 16 % de las personas tienen esta patología. En los Estados Unidos ocurren un millón y medio de infartos al miocardio y angina de pecho inestable por año y de éstos el 60 % se presentan en pacientes mayores de 65 años de edad y de todas las muertes por un infarto del miocardio el 80 % son en adultos mayores. La edad, por si misma, representa el predictor de sobrevida más consistente en todos los estudios de mortalidad cardiovascular; por ejemplo, se incrementa el riesgo de morir por un infarto en 10 veces entre los pacientes menores de 40 años de edad contra los de más de 80 años de edad y que lo sufren.

Dada la alta prevalencia de la enfermedad isquémica del corazón dentro de la población de la tercera edad es que se recomienda la intervención clínica oportuna para reducir en gran medida a la mortalidad. La literatura reciente refiere que:
1.- Se ha demostrado, por lo menos en más de 3 estudios con una población numerosa, al azar y con control de los estudios y placebos, que el bajar el colesterol por lo menos en la población menor de 80 años de edad con enfermedad coronaria y colesterol alto fue benéfico para los mismos.
2.- El uso de la aspirina en los pacientes mayores con un infarto agudo del miocardio o angina inestable dentro del manejo hospitalario reduce la mortalidad. Igualmente en los pacientes ancianos con una enfermedad coronaria establecida y no complicada también reduce la mortalidad el uso diario de la aspirina.
3.- El uso de betabloqueadores ha demostrado una reducción de la mortalidad en los pacientes hasta de 75 años de edad en los que están en una etapa temprana después de un infarto agudo del corazón.
4.- La terapia tromboembólica para el infarto agudo del miocardio en pacientes de hasta 75 años de edad ha demostrado una disminución de la mortalidad así como una mejoría de la evolución clínica de éstos pacientes.
5.- Se utiliza poco las diferentes terapias para el manejo de la enfermedad isquémica del corazón en el adulto mayor a pesar de que la literatura avala su uso y los mejores resultados en sobrevida y calidad de vida.

Además del manejo médico nos toca como pacientes el conocer los factores de riesgo que debemos tener en consideración y tratar de controlar para disminuir las posibilidad de padecer una enfermedad isquémica del corazón. En primera línea están la edad, el antecedente previo de infarto del miocardio o angina, la Diabetes Mellitus, la Hipertensión arterial y el tabaquismo. Dentro de los factores de riesgo en segundo término, pero no menos importantes, tenemos a los antecedentes familiares, la dislipidemia, la obesidad y el sedentarismo.

En resumen, en el paciente adulto mayor la presentación de la enfermedad isquémica del corazón puede ser atípica y no sólo presentarse con el clásico dolor agudo del pecho por lo que ante la duda deberemos acudir al servicio de urgencias más cercano en donde se nos valorará desde el punto de vista clínico, de laboratorio y gabinete pues es importantísimo los primeros minutos y horas de un infarto del corazón para así poder establecer un tratamiento oportuno incluyendo el manejo en la unidad de cuidados coronarios o de la terapia intensiva y así poder disminuir el riesgo de complicaciones serias incluyendo nuestra propia muerte.

   
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