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Nutrición
 






   
Análisis de la alimentación de adultos mayores residentes en centros institucionalizados urbanos de la VIII Región
 
       
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Análisis de la alimentación de adultos mayores residentes en centros institucionalizados urbanos de la VIII Región

I. Introducción:
En la década de los 40, los Adultos Mayores no superaban el 3.5% de la población nacional, por lo que no figuraban dentro de las prioridades nacionales. Hoy día ya representan el 10% y el 2025 serán más de 3 millones (16%) y en la VIII región de nuestro país alcanzan a un 12.1%. Esta tendencia sostenida tiene, relevancia de insospechadas proyecciones desde el punto de vista demográfico y sociológico.
Si bien es cierto que en la actualidad la población chilena vive más años, eso no significa que la calidad de vida de sus adultos mayores, especialmente de bajo nivel socioeconómico sea adecuada. Por el contrario ellos constituyen un grupo especialmente vulnerable, no sólo por sus condiciones físicas, sino también por su menor nivel de instrucción y menores recursos económicos que el resto de la población.
Si tenemos en cuenta además, el estado de salud de este grupo, observamos que es necesario un aumento en la prestación de cuidados que origina igual preocupación social. Pero esta preocupación va a ser diferente según se trate de ancianos institucionalizados o ancianos que viven en sus hogares, pues en un caso es necesario una adecuada planificación de instituciones; y en el otro una adecuada planificación de servicios.
Sin embargo en ambos casos es necesario recurrir a los estudios científicos sobre envejecimiento, ya que estos pretenden identificar los factores de riesgo que influyen negativamente en este proceso. Uno de los factores ya identificado es la alimentación y el estudio de los problemas nutricionales que afectan a este grupo, ya que un adecuado estado nutricional juega un papel importante en la promoción y en el mantenimiento del estado de salud del anciano.
Actualmente se considera la ingesta inadecuada como el primer estadio al que le seguirán las alteraciones bioquímicas y por último las manifestaciones clínicas. Sin embargo, definir cuáles son las necesidades nutricionales de la vejez es difícil, ya que en este grupo de población coexisten una serie de cambios fisiológicos y sociológicos propios de¡ envejecimiento, con una elevada prevalencia de enfermedades degenerativas (enfermedades Cardiovasculares, cáncer, osteoporosis, diabetes, inmunodeficiencias, etc.)
El desafío actual es diseñar, ejecutar y evaluar intervenciones orientadas a mejorar la calidad de vida de! adulto mayor de escasos recursos, en un ambiente de restricción económica y desfavorable para incrementar el gasto social.
Proceso de envejecimiento:
El envejecimiento es un proceso normal que se traduce en una serie de cambios fisiológicos que lenta y progresivamente se presentan en el transcurso de¡ tiempo y pueden considerarse como el efecto global del envejecimiento celular.
Se caracteriza por el enlentecimiento gradual de algunas funciones y desaparición de otras, disminución de la adaptabilidad y defensas frente a los cambios ambientales, aumentando la vulnerabilidad de la persona con la aparición de una mayor incidencia de enfermedades, que ponen en peligro la supervivencia de¡ sujeto.
El envejecimiento es hoy en día uno de los cambios notables en la estructura de la población mundial y es consecuencia de la transición demográfica que acompaña a la modernización y por lo tanto resulta un fenómeno característico de las sociedades más avanzadas (ONU, 1982). Este fenómeno se debe en parte a la disminución de las tasas de fecundidad y también al aumento en la esperanza de vida de las poblaciones.

Salud y Alimentación
La salud del adulto ha recibido escasa atención de los sistemas de salud, tanto en la definición de prioridades como en la formulación de planes y programas. Sin embargo, el aumento de demandas de servicio, los altos costos inherentes a ellos, la incapacidad derivada de la enfermedad, con su consiguiente merma económica y el deterioro de la calidad de vida producida por la presencia de enfermedades crónicas, exigen una renovación en el enfoque de la salud del adulto.
Una estrategia para abordar el problema de salud y aspectos sociales de la población del adulto mayor, y obtener una respuesta más integral a este importante núcleo de la población, es lo que se refiere a su permanencia en Centros Institucionalizados.
En estudios realizados en España, en centros institucionalizados para Adultos Mayores, se determinó que la ingesta alimentarla de los ancianos se ajusta a las recomendaciones dadas para su edad y sexo en cuanto al valor energético, pero el perfil calórico de la dieta no es adecuado, ya que presenta un elevado contenido en proteínas y grasas, así como un bajo contenido de hidratos de carbono. En cuanto a los micronutrientes, presentan deficiencias en zinc, magnesio, vitamina B6, vitamina D, vitamina E y ácido fólico.
Los problemas alimentarlos y como consecuencia la mainutrición de la persona de edad avanzada es un fenómeno corriente en la práctica geriátrica y gerontológica por lo que debe considerarse como un grupo vulnerable y de alto riesgo nutricional.
Existen numerosos factores que pueden modificar el estado nutridonal del Adulto Mayor. Estos son de diversa indole y van desde problemas metabólicos hasta los efectos socioeconómicos del envejecimiento.
Estudios realizados en Chile en 1988 en centros de atención institucional de la ciudad de Santiago, se demostró que según el indicador peso/talla el 57,6% presentaba maínutrición por déficit y exceso.
Los hábitos alimentarlos adquiridos son fuente de ciertos desequilibraos de la alimentacioón diaria. El desconocimiento de la alimentación adaptada a las necesidades de¡ adulto mayor es frecuente y explica estas conductas.
Cambios Fisiológicos:
Es conocido que en el anciano se altera la percepción de¡ gusto. Se elevan los umbrales de detección y reconocimiento para dulces, amargo, salado y agrio. El sentido del olfato también se altera. Esta disminución de sensaciones puede reducir el agrado de comer y perjudicar el estado nutricional.
Son numerosos los cambios en el tubo digestivo que pueden influir en el estado nutricional del anciano.
Partiendo por la boca, las alteraciones en la dentadura, casi universales en este grupo etario, conducen a una cambio en la consistencia de los alimentos que deben consumir. Si se pierden las piezas dentarias y deben usar prótesis, pierden eficiencia masticatorio. Las personas portadoras de prótesis tienen una disminución en la capacidad para percibir sabores, consistencia y textura de los alimentos. La mejor de las prótesis tiene una capacidad masticatorio nunca superior al 30% de una dentadura natural. El estado de salud bucal es un condicionanate de la ingesta alimentarla, pero no una causa directa de déficit nutricional. Los Adultos Mayores adecuan su ingesta alimentaria en términos de consistencia a su estado bucal sin importar la calidad de los alimentos en relación a sus necesidades nutricionales reales.
En estudios realizados en Adultos Mayores en domicilios y hogares institucionalizados de la IV y IX región de¡ país mostró que el 35% eran desdentados totales. Las alteraciones más comunes en dientes fueron caries, desgastes y movilidad, especialmente en los hombres. Un 43.5% de los Adultos Mayores poseía prótesis total y las condiciones higiénicas de ellas era de regular a mala en un 56%.
Otra alteración importante son los cambios en la motilidad de¡ tubo digestivo. Se altera la motilidad de¡ esófago, siendo frecuente los espasmos esofágicos, disminuye la velocidad de¡ vaciamiento gástrico y se altera la motilidad de¡ intestino delgado. La constipación asociada a estos cambios y a otros factores como el menor consumo de fibra, se convierten en un problema frecuente que trae aparejado otro, como es el consumo excesivo de laxantes.
En la medida que un sujeto envejece, sus fallas orgánicas llevan al uso de múltiples fármacos en forma crónica. Estudios efectuados en Chile han demostrado que el 30% de los ancianos que viven en sus hogares consumen regularmente más de tres medicamentos. Estas drogas pueden tener una serie de efectos adversos sobre la absorción y metabolismo de los nutrientes.
Las alteraciones nutricionales y metabólicas de¡ consumo de¡ alcohol son múltiples y variadas, cuyo consumo excesivo es cada vez más frecuente en los ancianos, quienes además suelen no confesar su uso.
Los problemas sociales y económicos que enfrenta este grupo son los que más influyen sobre su estado nutritivo y se destacan la restricción en la íngesta de alimentos por pobreza, el aislamiento social, la discapacidad física y alteraciones mentales.
Otro factor que influye en la calidad de la alimentación son las creencias y prácticas culturales, muchos adultos mayores viven encerrados en hábitos alimentarlos que ellos consideran correctos debido a que fueron entregados por generaciones anteriores o adquiridos en el seno familiar, los cuales son respetados en gran manera siendo fuentes de ciertos desequilibraos de la alimentación diaria.
Recomendaciones Nutricionales:
Los datos nacionales indican que los mayores de 65 años presentan una buena reserva energética que se explica por una menor actividad física y una menor masa muscular. Esto es necesario considerar para establecer los requerimientos de energía, ya que si se aumenta la ingesta sin incrementar en forma simultánea el gasto energético, se inducirá a un aumento de tejido adiposo, favoreciendo el desarrollo de obesidad.
El comité FAO/OMS/UNU 1985 considera la edad, sexo y peso de¡ individuo para calcular el gasto energético basal, donde el hombre de 60 y más años es igual a 13.5 x peso (kg) más 487 y en la mujer de 10.5 x peso (kg) más 596, para lo cual debe utilizarse el peso real siempre que se encuentre dentro del margen apropiado (IMC entre 23 y 28). De lo contrario se debe usar la talla al cuadrado multiplicado por 25 (talla2 x 25).
Los requerimientos energéticos diarios de¡ Adulto Mayor son menores a los del adulto jóven y comprenden un rango entre 1.600 y 2.100 kcalorías de acuerdo al estilo de vida que lleven. Para su aplicación en las guías alimentarías se ha decidido utilizar 1.600 kcal para el anciano sedentario y 2.000 para el activo.
Estudios recientes de balance nitrogenado sugieren que los requerimientos de proteínas sean mayores que los de los jóvenes para preservar la masa muscular. Existen evidencias que los ancianos presentan frecuentemente infecciones producto de una inmunidad deprimída, lo que apoyaría la necesidad de incrementar la ingesta proteica por sobre la cifra de FAO/OMS/UNU, recomendando 1 a 1.2 gr de proteínas por kg de peso. Relacionando las cifras de requerimiento de proteínas con las de energía se recomienda que la dieta tenga un aporte de 12 a 14% de calorías proteicas. Para los ancianos extremadamente sedentarios o con dietas basadas en cereales, este porcentaje debe subir a cifras entre 14 y 16%.
La ingesta de grasa en el anciano es semejante al adulto. Las recomendaciones apuntan a actitudes preventivas manteniendo ingesta de grasas de 25 a 30% de la ingesta energética total con una relación de 1:1:1 de poliinsaturadas, monoinsaturadas y saturadas.
Los hidratos de carbono, además de proporcionar energía, contribuyen al mantenimiento de la masa proteica metabólicamente activa, pero también desempeñan un papel importante en las cualidades sensoriales (sabor y textura) y en la aceptabilidad de los alimentos. La ingesta recomendada es de un 55 a 60% del valor calórico total predominando los hidratos de carbono complejos.
La adecuada ingesta de vitaminas es uno de los pilares fundamentales en una alimentación saludable, donde se destacan los antioxidantes E, C y betacaroteno en la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer y cataratas.
La salud ósea de la tercera edad está en gran parte condicionada por lo que pase en la etapa de la niñez, adolescencia y de adulto joven. El envejecimiento se acompaña de una pérdida progresiva de minerales y de sustancia ósea que lleva a un aumento del riesgo de fractura. Para Chile se propone que la meta en los Adultos Mayores de ambos sexos debiera ser como minimo una ingesta de 800 mg de calcio recomendada por la RDA/98.
Se sabe que la fibra dietaria cumple roles importantes como prevenir patologías de colon, constipación, además de reducir niveles de colesterol y LDL plasmático. Una dieta adecuada debería aportar alrededor de 20 gr al día, aunque en algunas ocasiones se recomienda limitar la cantidad en la dieta o mortificarse a través de la cocción por las molestias digestivas que provoca en los ancianos como distensión abdominal y meteorismo.
En los Adultos Mayores se ha determinado la alteración de la percepción de la sed, por lo que se debe asegurar un aporte adecuado de agua, por la que se recomienda 1 ml/kg cal/día o 30 ml por kg de peso corporal. Los líquidos deben ser ingeridos fuera de las comidas para evitar diluir la secresión gástríca que de por sí está alterada para asegurar una buena diuresis.
Delimitación del Problema:
Existe limitada información sobre la situación alimentarla nutricional del Adulto Mayor en nuestro país, factor condicionante importante del proceso de calidad de vida. Desde este punto de vista los Adultos Mayores constituyen un grupo especial, ya que son biológica y socialmente vulnerables en cuanto a@ cobertura de sus necesidades de nutrientes, sus requerimientos son diferentes o no tienen la capacidad de cubrirlos satisfactoriamente, su ingesta alimentarla es muchas veces monótona o insuficiente en calidad y cantidad. Se ha demostrado que el consumo de la mayor parte de los alimentos es muy inferior a la ingesta recomendada debido a factores como: inseguridad social y económica, patologías crónicas, limitaciones motoras y sensoriales. Por ello, debe considerarse como un grupo vulnerable y de alto riesgo nutricional.
Es por lo tanto, necesario analizar la alimentación de los Adultos Mayores en los centros institucionalizados.


BIBLIOGRAFIA

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