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Enfermedad de Parkinson: cuando tu cuerpo no responde
 
       
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Enfermedad de Parkinson: cuando tu cuerpo no responde

Cerca de 100.000 personas en España padecen enfermedad de Parkinson, segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en nuestro país que, si bien puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en personas de edad avanzada, y que tiene importantes consecuencias tanto físicas como psicológicas.


La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo que afecta al sistema nervioso central y que ocasiona, entre otros síntomas, una pérdida del control del movimiento, que puede llegar a ser invalidante y favorecer el aislamiento social.

Por ello, este año la Federación Española de Parkinson quiere hacer un llamamiento a instituciones sanitarias, médicos y sociedad en general para que se adopten las medidas necesarias que faciliten la plena integración en el mundo laboral y social y que al mismo tiempo se profundice en el estudio de este trastorno con motivo de la celebración del Día Mundial del Parkinson, el martes 11 de abril.

“Creemos que la sociedad tiene aún mucho que aprender de la enfermedad de Parkinson, así como los familiares y los propios afectados, por ello es fundamental este Día para dar a conocer las necesidades de las personas afectadas y problemas asociados a este trastorno”, ha destacado Carles Guinovart, presidente de la Federación.

Y es que la enfermedad de Parkinson supone, por su frecuencia, la segunda enfermedad degenerativa del sistema nervioso en nuestro país. Es un trastorno neurológico frecuente, lentamente progresivo, cuyos síntomas empeoran gradualmente con el tiempo. La enfermedad afecta a más de cuatro millones de personas en el mundo, 100.000 en España.

Origen desconocido
La enfermedad de Parkinson fue descrita por primera vez por el médico y paleontólogo inglés James Parkinson en 1817 y su definición aún se mantiene hoy en día: “movimientos involuntarios de carácter tembloroso, con disminución de la fuerza muscular que afectan a partes que están en reposo y que incluso provocan una tendencia a la inclinación del cuerpo hacia delante y a una forma de caminar a pasos cortos y rápidos. Los sentidos y el intelecto permanecen inalterados”.

Aunque actualmente no existe tratamiento curativo, se tienen nuevos conocimientos acerca de los factores que pueden causar esta enfermedad, incluidos los genéticos y diversos factores ambientales.

La enfermedad de Parkinson puede presentarse a cualquier edad, pero es más frecuente en personas de edad avanzada. Afecta algo más a los hombres que a las mujeres y la edad media de inicio de presentación de los síntomas es a los 60 años, aunque existe un 10% de los pacientes en los que la enfermedad debuta antes de los 40 años.

En muchos casos, no se conoce exactamente qué ha motivado el desarrollo de la enfermedad. Se cree que la mayor parte de los síntomas están causados por una reducción significativa de un compuesto químico llamado dopamina. Éste es un importante neurotransmisor, un compuesto químico que es liberado por una neurona en un espacio fuera de la célula que cuando es captado por la siguiente neurona genera un impulso nervioso. Esta sustancia se sintetiza en la zona del cerebro que controla el movimiento.

La disminución en la producción de dopamina hace que el estímulo nervioso que genera el movimiento disminuya y el cuerpo pierda la habilidad para controlar su movimiento, no pudiendo evitar el temblor o la rigidez. Estos síntomas empiezan a ocurrir cuando el nivel de dopamina en el cerebro desciende por debajo del 20 por ciento.

Síntomas más frecuentes
Es importante recordar que los síntomas de la enfermedad de Parkinson pueden variar mucho de una persona a otra. Por ejemplo, un paciente puede presentar temblor, mientras que otro puede experimentar intensa rigidez y lentitud sin temblores. Asimismo, en las fases iniciales de la enfermedad, a menudo los síntomas afectan primero a un lado del cuerpo, y más tarde, pueden extenderse al otro lado.

Así, algunos síntomas frecuentes de la enfermedad de Parkinson, y que son, además, los más conocidos, son las sacudidas o temblor de las manos, brazos, piernas, mandíbula y cara, y la rigidez e hipertonía muscular, que ocurre en fases más avanzadas y es debida a un aumento de la resistencia de los músculos del movimiento.

También es común en estos enfermos padecer hipocinesia o déficit de movimiento leve afecta especialmente a la cara y a los movimientos de las extremidades, así como enlentecimiento muscular, que suele ser progresivo y especialmente se hace evidente al caminar, al realizar giros y durante tareas en las que se necesita destreza manual.

Asimismo, las personas con enfermedad de Parkinson suelen presentar una cara inexpresiva y van perdiendo la mímica facial, a lo que se une también la denominada bradicinesia, que hace referencia a la lentitud de movimientos o dificultad para iniciar éstos, como levantarse de una silla, así como los problemas de equilibrio y de coordinación, que suelen ser características tardías de la enfermedad.

Además de éstos, se pueden producir otros síntomas no relacionados con el movimiento, los que se conocen como síntomas no motores, y que pueden ser: ansiedad, depresión, irritabilidad, lentitud de pensamiento o problemas de memoria, hormigueo, dolor, intranquilidad, fatiga, sudoración, cambios de la temperatura corporal y estreñimiento.

Una enfermedad física con consecuencias psicológicas
Al padecimiento de estos síntomas físicos hay, además, que añadir que muchos de los afectados por la enfermedad de Parkinson se sienten rechazados, apartados y limitados, de modo que les ‘pesan’ más las consecuencias psicológicas que las físicas.

En este sentido la doctora Àngels Bayés, de la Unidad de Parkinson Teknon de la Fundación de Neurocirugía Funcional de Barcelona señala que “el aislamiento, la soledad, la depresión, el bajo estado anímico o el abandono de actividades cotidianas por la enfermedad en estos pacientes es frecuente, constituyendo las dificultades comunicativas una de las principales causas”.

Y es que a veces los pacientes se aíslan progresivamente al observar que no les entienden bien. Van evitando las salidas, reuniones sociales y restringiendo a los más íntimos la relación. De hecho, las circunstancias que envuelven a estas personas pueden favorecer un estado de ánimo depresivo, señalan los expertos.

“El abandono de las actividades cotidianas, a menudo viene condicionado por no poder seguir el ritmo a veces frenético que la sociedad impone. Según un estudio, la enfermedad de Parkinson es la responsable de que el 40 por ciento de los afectados se jubile prematuramente y que un 32 por ciento pierda su licencia para conducir”, explica la doctora Bayés.

Avances en el tratamiento
En la actualidad, un diagnóstico adecuado y precoz permite instaurar una terapia eficaz que mejora la calidad de vida de los pacientes y aumenta su expectativa de vida. Debido a que todavía el origen de la enfermedad es desconocido, los tratamientos son sintomáticos y están orientados a restaurar los niveles cerebrales de dopamina (responsable de muchos de los síntomas que padecen estos enfermos).

La levodopa es el tratamiento más eficaz y el más utilizado. Sin embargo, aunque su administración produce una mejoría clínica en los pacientes, y actúa eficazmente sobre la acinesia, el temblor, la rigidez y los trastornos posturales, tras años de tratamiento (aproximadamente 5 o 6), va perdiendo efectividad y se empieza a asociar con importantes efectos adversos, favoreciendo la aparición de complicaciones motoras severas y reduciendo la capacidad funcional.

A este respecto, gracias a las nuevas combinaciones farmacológicas, como la de levodopa, carbidopa y entacapona, se consigue prolongar una mayor eficacia del tratamiento durante más tiempo.

En este sentido, el doctor Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Parkinson de la Policlínica Guipúzcoa de San Sebastián, señala que “por fortuna, la investigación sobre la Enfermedad de Parkinson no cesa y el horizonte está lleno de nuevos avances” entre los que destacan la optimización de las técnicas quirúrgicas, la incorporación para el diagnóstico de técnicas en neuroimagen como el Petscan o datsacan y el desarrollo de nuevos fármacos.

Así, este experto apunta que “sin lugar a dudas las cosas van a mejorar, dispondremos de más fármacos, mejorarán las posibilidades quirúrgicas, se conocerán más cosas sobre las posibles causas de la enfermedad, comenzarán estudios en animales experimentales con nuevos tratamientos, la biotecnología acelerará todas las investigaciones,.... pero debemos ser realistas: no se vislumbra un tratamiento curativo en un futuro próximo”.

La importancia de la comunicación médico-paciente
En este marco, y con motivo de la celebración del Día Mundial de esta enfermedad, desde la Federación Española de Parkinson se ha querido también hacer hincapié en la importancia que tiene la comunicación médico-paciente en el abordaje de la enfermedad y calidad de vida de las personas afectadas.

Así, señalan que en esta enfermedad resulta fundamental la información inicial que recibe el paciente, ya que la manera en la que se recibe el diagnóstico y la información sobre esta patología puede suponer un mazazo definitivo o la aceptación de padecer un proceso largo, al que uno debe ser capaz de adaptarse sin rendirse nunca.

Además, destacan que la comunicación médico-paciente también es crítica para llevar el tratamiento de la manera más beneficiosa posible. “Aunque no existe un tratamiento curativo para la enfermedad de Parkinson, existen muchos fármacos capaces de mejorar los síntomas y proporcionar una buena calidad de vida a las personas afectadas. Así, debe elegirse uno u otro fármaco en función de las necesidades individuales de cada persona. De hecho, el tratamiento no se impone sino que se ‘negocia’ tras una minuciosa explicación de los pros y los contras de cada opción terapéutica”, afirma, a este respecto, el doctor Linazasoro.

“Las personas con Enfermedad de Parkinson carecen de información sobre cómo llevar mejor la enfermedad”, puntualiza la doctora Bayés, quien afirma que “la educación del afectado y de su cuidador serán los pilares básicos para una mejor calidad de vida mientras estamos a la espera de la curación”.

Fecha de publicación: abril 2006
http://www.saludalia.com/Saludalia/servlets/contenido/jsp/parserurl.jsp?url=web_saludalia/reportajes/doc/reportajes/doc/doc_parkinson.xml

   
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