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Calidad de Vida
 






   
Cómo vivir junto a nuestros ancianos
 
       
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Cómo vivir junto a nuestros ancianos
Las personas mayores de 65 años pueden sufrir carencias físicas, psíquicas y económicas que muchas veces las obligan a depender de otros para la atención de sus tareas domésticas, asuntos propios y cuidados personales. Algunos padecen de enfermedades crónicas.
Se estima que para el año 2005 la población mayor que dependerá del cuidado de la familia aumentará considerablemente: un tercio de los ancianos tendrá más de 80 años.
Un factor clave para aprender a cuidar bien y aceptar ser cuidado es que quienes atraviesan esta circunstancia comprendan que las modificaciones biológicas y psicológicas del envejecimiento no significan pérdidas sino cambios, y un nuevo estilo de vida.
Cómo cuidarlos mejor
Cuando el anciano requiere atención suele convertirse en el elemento central en la vida del cuidador, generalmente la familia. Compatibilizar los roles puede a veces generar crisis personales y familiares, por ello es importante contar con una guía que ayude a cuidarlo. Veamos algunos aspectos básicos:
La salud
Hay dos categorías de problemas de salud que afectan a los ancianos:
Dependientes de la edad, relacionadas con el proceso de envejecimiento, problemas cardíacos, osteoporosis, depresión, demencia, mal de Alzheimer, enfermedad de Parkinson. El riesgo de sufrirlas aumenta con los años.
Relacionados con la edad, que suelen presentarse en un período determinado de la vida, pasado el cual su incidencia disminuye; no parecen estar vinculadas con el proceso de envejecimiento: constipación, úlcera péptica, colitis ulcerativa, hemorroides, gota; enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple, esquizofrenia, y además el alcoholismo.
Como las mujeres viven más años que los hombres muchos problemas se asocian al género. El ejemplo típico es la fractura de cadera, que afecta más a la mujer que al hombre, debido a su mayor propensión a sufrir osteoporosis.
Entre las enfermedades crónicas se incluyen hipertensión, artritis, problemas visuales (cataratas, degeneración de la mácula) muchas veces asociados con la diabetes; sordera, sinusitis.
Control médico y chequeos
Para el cuidado de su salud es importante el control médico regular y su historia clínica, ya que a lo largo de su vida habrá sufrido de diferentes enfermedades, intervenciones quirúrgicas y tratamientos que pueden influir en los síntomas que presenta.
Es común que los síntomas sean minimizados, atribuidos a la vejez; otro problema es que el anciano con frecuencia olvida los síntomas.
Los diferentes chequeos de salud incluyen:
• Control de la visión y la audición

• Control dental

• Chequeo regular de presión arterial, niveles de colesterol, glucemia.

• Control genitourinario

• Control musculoesquelético

• Control neurológico
Las personas mayores necesitan prevenir enfermedades serias. Es importante consultar al médico acerca de las vacunas apropiadas, como:

• Vacuna contra la gripe

• Inyección antitetánica

• Inyección contra la hepatitis B

• Vacuna contra la tuberculosis
La nutrición
En los ancianos el metabolismo basal se reduce en alrededor de un 20% al tiempo que disminuye la actividad física. Es necesario adecuar la alimentación y al mismo tiempo planificar una actividad física regular para prevenir o retrasar la aparición de enfermedades crónicas.
Existen ciertos principios básicos para una alimentación balanceada:

• comer comidas variadas, incluir más hortalizas y frutas frescas.

• evitar el exceso de grasas y colesterol (disminuir el consumo de carnes

• grasas, embutidos, fiambres, productos de pastelería).
* consumir alimentos con cantidades adecuadas de fibras; (incorporar más cereales integrales, legumbres, hortalizas y frutas).
* evitar el consumo excesivo de azúcar (moderar dulces, chocolates, productos de confitería).
* evitar el exceso de sal y productos alimenticios manufacturados ricos en sal (enlatados, embutidos y fiambres).
* beber líquidos en cantidades adecuadas debido a la tendencia a la deshidratación.
Diversos estudios han mostrado que las mayores carencias que hay en la dieta de los ancianos son las vitaminas (A, C, D, E, del complejo B) primordiales para mantener y mejorar el tono vital, y de minerales (calcio, zinco, magnesio, entre otros); es más acentuada en quienes abusan de laxantes y diuréticos.
Conviene evitar el uso de estos últimos e incluir específicamente algunos alimentos ricos en estos nutrientes, como lácteos descremados, carnes rojas magras --si hay dificultad para la masticación, optar por preparaciones con carne molida-- cereales integrales, semillas (especialmente de lino) y hortalizas de color verde y naranja.
Los problemas bucodentales influyen mucho sobre la calidad de la alimentación de los ancianos, por ello es importante el cuidado de la dentadura y/o prótesis dental.
La actividad física
La actividad física puede ayudar a prevenir enfermedades --hipertensión, exceso de peso, problemas cardíacos, diabetes, osteoporosis, depresión--. También lo ayudará a sentirse mejor y a mantener un peso saludable.
Es óptimo realizar una caminata diaria --comenzando en forma gradual hasta llegar a 30 minutos-- durante la mayoría de los días de la semana. Si el clima es inadecuado se puede caminar en un centro comercial cercano o realizar tareas activas en casa.
El alcohol y los medicamentos
El consumo excesivo de alcohol y de medicamentos es otro problema serio. A medida que se envejece se producen en el organismo cambios que alteran la forma en que este reacciona ante el alcohol y distintos medicamentos. El consumo prolongado de alcohol también puede dar lugar al deterioro intelectual.
Cuando se consumen al mismo tiempo alcohol y medicamentos (antibióticos, antialérgicos, antidepresivos o analgésicos) pueden producirse efectos negativos. La interacción entre medicamentos puede generar pérdida de memoria, mareos y confusión mental.
La toma de medicamentos debe ser controlada por el cuidador ya que el anciano puede tomarlos en exceso u olvidar la toma. Es importante tener en cuenta:
• el nombre correcto del medicamento.

• qué acción posee.

• información escrita disponible (tener un prospecto a mano).

• cuándo y cómo debe tomarlo, y durante cuánto tiempo

• qué alimentos, bebidas u otros medicamentos debe evitar mientras toma el medicamento.

• cuáles son los posibles efectos secundarios y qué hacer si se producen.

Es importante evitar el abuso de laxantes, remedios para resfríos y gripe, antiácidos.
Un recurso eficaz es llevar un registro diario de los remedios que toma, especialmente si el tratamiento involucra más de uno. El registro debe indicar el nombre, los horarios de toma diarios, la cantidad, incluyendo un espacio en el que se hará una marca cada vez que lo toma. Mantener una copia en el botiquín y otra en la billetera o la agenda.
Los accidentes: cómo prevenirlos
Debido al deterioro de la vista y del oído, las personas mayores son más proclives a sufrir accidentes, entre los cuales las caídas son la causa más común de lesiones.
Para evitar los accidentes:

• Buena iluminación en toda la casa, especialmente en las entradas y las escaleras. Poner interruptores abajo y arriba de cada escalera.

• Asegurar que ambos lados de las escaleras tengan barandas y/o resguardos.

• Mantener bien pegadas las alfombras y usar materiales antideslizantes.

• Acomodar los muebles y otros objetos para que no obstaculicen el paso.

• Poner barras de sujeción en las paredes del baño, y alfombras antideslizantes o flores adhesivas en el piso de la bañera.

• Evitar dejar tirados juguetes o elementos pequeños en los lugares de paso.

• Sugerir que usen zapatos bajos con suela de goma.

• Evitar pisos encerados o resbalosos.

• Instalar luces de baja intensidad que quedan prendidas durante toda la noche, especialmente en el dormitorio.

• La gente mayor puede quedar atrapada en lugares donde las puertas son difíciles de abrir en caso de emergencia. Instalar cerraduras que sean fáciles de abrir desde adentro.
El auto
El nivel de riesgo de accidentes automovilísticos aumenta si el anciano conduce, especialmente si tiene problemas de visión, de oído o toma medicación que afecta el estado de alerta.
En estos casos es esencial conversar con él sobre los riesgos que corre, aconsejarle dejar de conducir y encontrar alternativas prácticas que le permitan mantener su independencia. La decisión de dejar de conducir puede ir acompañada con la disponibilidad de un servicio de remises, o algún familiar o vecino que se preste a transportarlo con su coche cuando lo necesite.
Las relaciones familiares
Cuando la persona mayor se incorpora a la familia de hijo o hija que la acoge lleva consigo los problemas correspondientes a su ciclo vital personal y familiar --jubilación, enfermedad, pérdida-- que se suman a las situaciones de la célula familiar.
En las nuevas circunstancias todos necesitarán adaptarse, reorganizar el sistema familiar o modifique algunas de sus rutinas. Existe una tendencia a mantener las antiguas pautas, lo que puede crear estrés, tanto en la persona mayor como en la familia.
Los temas legales
En algunos casos el anciano deberá recibir ayuda de su familia para manejar sus asuntos legales o financieros. Dado que quienes lo cuidan probablemente no tengan conocimiento de toda la información, conviene poner los papeles en orden. Posiblemente habrá que conseguir:

• Fechas y datos de jubilación.

• Certificados de nacimiento, casamiento, defunción.

• Nombres y direcciones de familiares, amigos cercanos, abogados y/o contadores.

• Recursos económicos: pensiones, fondos, acciones, inversiones, seguros, cuentas bancarias o de ahorros.

• Información sobre impuestos, pagos y deudas, tarjetas de crédito.

• Cómo y cuándo se pagan o pagaron las hipotecas.
Interacción social
El anciano necesita integrarse a los grupos de pertenencia, realizando tareas y participando día a día. Otro factor importante es rescatar la historia familiar, armar con él el árbol genealógico familiar, reunir fotos y videos. No es suficiente que esté bien atendido y cuidado si no tiene la posibillidad de vivir y compartir como un miembro activo y con plenos derechos.
Es esencial respetar su búsqueda de tiempos propios y su tiempo libre para realizar actividades que le proporcionan placer y permiten la interacción social.
La tarea de los familiares o de las personas que se encargan de su cuidado en instituciones es estimularlos a cuidarse y a realizar actividades que fortalezcan sus sentimientos de autovaloración.
Los mecanismos e instrumentos de la sociedad deben apuntar a la planificación de la atención social y sanitaria de los mayores, esto debe comenzar desde la edad adulta y antes aún, porque el cuidado de la salud es esencial para reducir la pérdida de la autonomía personal.

   
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